Venezuela, los delitos por hambre disparan la criminalidad en el país

La Venezuela chavista de Maduro supera cada año sus propios récords negativos, también el de letalidad: 28.479 muertes violentas en este año, 604 más que el anterior


A CORUÑA

El dato dado a conocer por el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) que dirige desde hace16 años el prestigioso sociólogo Roberto Briceño, es escalofriante, porque la tasa de muertes violentas -91,8 por cada 100.000 habitantes- es 3,6 veces mayor que la de países como Colombia y Brasil y solo superada, un año más, por El Salvador, aunque la suya es decreciente.

Ejecuciones policiales

Las ejecuciones policiales, que formalmente se denominan resistencia a la autoridad, fueron 5.281. La gran mayoría de esas supuestas resistencias a la autoridad -el 80 % fueron letales- y se produjeron en el marco de aparatosos despliegues de efectivos policiales y militares llamados en su última versión OLP (Operación para la Liberación del Pueblo).

Armas de guerra

Todo ello ha contribuido a incrementar de forma notoria el uso de la violencia también por parte de los delincuentes que ya no dudan en utilizar armamento de guerra -fundamentalmente granadas- en sus enfrentamientos con los cuerpos policiales y no solo a la defensiva, también a la ofensiva, en emboscadas y asaltos a sedes policiales.

En este contexto, el deterioro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado es alarmante. Se registran un promedio de dos bajas semanales de policías por asesinato y un aumento progresivo de las renuncias para ingresar en la seguridad privada.

Destaca el informe que entre los policías que se quedan se registra un incremento progresivo de agentes involucrados en el delito, tanto en robos como en extorsiones. En unos casos actúan por libre y en otros muchos en colaboración con bandas organizadas que pagan mucho mejor que el Estado.

Pero el OVV habla por primera vez en sus 16 años de historia del delito por hambre. «El empobrecimiento y la escasez de los alimentos -dice literalmente el informe- ha llevado a respuestas muy variadas en la sociedad: unos deciden hurgar en la basura para poder alimentarse, otros deciden robar los alimentos o a las personas para poder conseguir dinero y comprar comida».

Precisa que los robos colectivos, los saqueos, a negocios y transporte de alimentos, han sido una modalidad violenta que se incrementa cada vez más en el país. Así, en diversas zonas, el transporte de alimentos sólo se puede hacerse en camiones que se movilizan escoltados por unidades del ejército para evitar los saqueos de las poblaciones que atraviesan en su recorrido. Aun así hay casos donde los cuerpos militares no han podido evitar el asalto de la población que busca comida.

Antes de que apareciese la hambruna bolivariana el delito en Venezuela estaba más vinculado a la búsqueda de un consumo suntuario, unos zapatos de marca o un teléfono celular, por ejemplo. En el año 2016 -precisa el OVV- ocurrió un cambio que nuestros observatorios regionales pudieron detectar: un incremento generalizado de los robos por hambre".

Miedo generalizado

El miedo de la población venezolana a ser víctima del delito y la violencia, según el informe del OVV, se ha generalizado a todos los sectores sociales, pero afecta de manera más grave a los sectores pobres y de clase media que deben moverse a pie o en el transporte público por las ciudades y calles del país. Como consecuencia de ese miedo, se han generalizado también las medidas personales para la reducción del riesgo, lo cual ha llevado al encierro de la población, a la renuncia del espacio público y los cambios de hábitos de socialización, educación y trabajo.

Una de las áreas donde con mayor impacto se ha sentido este fenómeno fue en el transporte público y colectivo: ocho de cada diez venezolanos tiene miedo de ser víctima del delito en los autobuses en las ciudades o en las carreteras interurbanas. Por ese miedo, muchos optan por renunciar a viajar en las noches o madrugadas por muchas carreteras y autopistas, las cuales se tornaron más solitarias y se hicieron más propensas a la actuación de los delincuentes. 

Linchamientos

La reiterada victimización que viven desde hace más de una década y el sentimiento de desamparo, está llevando a muchas personas a tomar la justicia por propia mano y a pasar a la acción, agrediendo físicamente, y en algunos casos, hasta la muerte a presuntos delincuentes e inclusoa personas inocentes. El informe destaca un incremento en la magnitud de estos linchamientos que en años anteriores se registraba como algo aislado. En el 2016 se ha constatado un incremento importante, registrándose cada semana entre 1 y 3 linchamientos con víctimas mortales. «En muchos -precisa- con una actitud tolerante y cómplice de la policía que se retira o retrasa su intervención para permitir que la población proceda al linchamiento».

Sicariato

El informe del equipo que dirige el profesor Roberto Briceño incluye otro dato no menos espeluznante: «Quienes deciden no tomar la justicia por sus propias manos, pueden encomendar a otros que realicen dichas tareas. En este año 2016 pudimos registrar que cada semana se cometieron entre 1 y 4 asesinatos que, por su forma de ejecución, podían ser clasificados como sicariatos o muertes por encargo".

Y todo esto ocurre en un país cuyo presidente, entre otras brillantes ideas ha tenido la de crear a los pocos meses de asumir el cargo, concretamente en octubre de 2013 el Viceministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo.

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