Venezuela, las falacias de Maduro sobre el billetazo

Muertos, heridos, saqueos, indignación y miedo ante lo que se ve venir tras las últimas actuaciones de un presidente que parece estar empeñado en tapar un despropósito con otro.


A Coruña

Este podría ser un primer balance provisional de la situación en Venezuela desde que el pasado día 11 el presidente le hizo saber a los sufridos ciudadanos de su país que el billete de 100 bolívares  perdería el poco valor que le quedaba en el plazo de 72 horas. Y no iba a ser sustituido por el no nato Sucre, aquel cuyo estudio de viabilidad, previo a su implantación en los países de la órbita bolivariana, le fue encomendado en su día al podemita Monedero, sino por nuevos billetes de 500, 5.000 y 20.000 bolívares que, paradojas del destino, aún no habían llegado al país. 

Los ciudadanos venezolanos, especialmente aquellos que más  uso hacen del dinero en efectivo, porque el de plástico no está a su alcance, tuvieron que salir corriendo a hacer colas de nuevo. Pero ahora no para comprar comida y otros productos de primera necesidad, sino para cambiar sus ahorros en billetes de 10 -el mayor de curso legal hasta la fecha- por otros de inferior valor que siguen circulando o por los nuevos... cuando lleguen. La falta de papel moneda afecta de manera muy especial a los habitantes de las zonas fronterizas  que dependen del dinero en efectivo comprar comida y medicinas.

Esa es la razón por la que el caos que se extendió por todo el país se agravó allí generando violencia en los estados fronterizos de Apure, Táchira y Zulia, así como en el minero de Bolívar, en los que buena parte de la economía gira en torno al contrabando.

Muchos ciudadanos indignados y otros que aprovecharon la coyuntura se lanzaron a las calles saqueando tiendas y comercios que se negaban a admitir los billetes de 100. Un balance provisional arroja un saldo de cinco muertos, centenares de heridos, 233 detenidos, 350 comercios saqueados, la mayoría tiendas de alimentación.

La reacción popular forzó a Maduro, de entrada, a prorrogar la vida de los billetes de 100 hasta el próximo dos de enero, contando con que para entonces ya habrá llegado a los bancos los billetes nuevos. En un primer momento decretó el cierre de las fronteras con Colombia y Brasil, pero luego también dio marcha atrás para evitar males mayores


Los por qué

Que Venezuela  necesitaba poner en circulación nuevos billetes con mayor valor facial que el de 100 bolívares, era algo que nadie discute, pero era reconocer oficialmente que la inflación se había desbocado.  El eufemísticamente llamado bolívar fuerte que nació hace ocho años, cuando Chávez ampuntó el bolívar de siempre, suprimiéndole tres ceros -100 de los de ahora son 100.000 de los de antes- fue devorado por la temida  inflación que cerró el año pasado con el 180 % y ?ste acabará por encima del 500 %. Así, el valor actual del billete de 100 en el mercado paralelo oscilaba entre los 0,2 y los 0,5 centavos de dólar.

Según  Maduro y sus corifeos, la culpa de todo es del Imperio -como siempre- y de las mafias que quieren ahogar la economía de su revolución, esa que otros más realistas  prefieren denominar robolución.

El ministro del Interior y Justicia, Néstor Reverol aseguró, si aportar ninguna prueba que avale tales afinaciones, que más del 50% de los billetes de 100 -más de 3.000 millones de unidades - fueron sacados por ONG?s con ayuda del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos para Suiza, Polonia, Ucrania, Alemania y España, entre otros. Una cantidad no menos importante estaría en poder de las mafias que operan en la  frontera. Por todo ello, el fin último del billetazo sorpresa sería impedir la entrada en el país de esa ingente cantidad de dinero en la economía venezolana.

Es cierto que, tal y como señalaba Sabastiana Barráez en un documentado informe publicado días pasados en el digital venezolano el estimulo.com, la decisión adoptada en su día por Colombia de autorizar a las casas de cambio en la frontera a que estableciesen a su antojo el tipo de cambio con el bolívar ha convertido en un gran negocio la compra de billetes de 100 a precios que oscilaban entre los 110 y los 140. 

Esos billetes de 100 le servían a los colombianos de la frontera para comprar, con la connivencia de los militares, productos subsidiados por el gobierno venezolano, especialmente combustible. Contrabandear con gasolina llegó a ser un negocio más rentable que el de la cocaína.

Precisa el aludido informe que esos billetes eran vendidos a muy buen precio por los bancos de la zona a la guerrilla, los paramilitares y los contrabandistas. Pero la desbocada inflación de Venezuela hizo que incluso en este mercado cayese en picada la cotización del billete marrón de 100 bolívares.

Por otra parte, el billetazo no cogió a todo el mundo por sorpresa. Según relata Barráez en el aludido informe, la noche anterior al inicio del canje llegó un camión de la guerrilla a la localidad de El Nula, al oeste del estado fronterizo de Apure, y el único banco de la localidad no abrió sus puertas en toda la mañana del día siguiente porque el personal estuvo ocupado contando el cargamento de billetes del camión de la guerrilla, concretamente del ELN.

Que el estado de Bolívar fuese el que registró mayor conflictividad con el billetazo tampoco es casualidad. Allí el gran negocio es la minería ilegal, especialmente la del oro, que mueve ingentes cantidades de dinero en efectivo.


Llega tarde

Si de combatir la economía de las mafias era uno de los objetivos del billetazo, es evidente que llega tarde, porque como apuntaba el prestigioso criminólogo Fermín Marmol en una entrevista reciente,  el crimen organizado venezolano ya hace tiempo que se ha dolarizado.

La última jugada de Maduro incluso le puede abrir nuevas vías de negocio a las mafias ya

El politólogo José Vicente Carrasquero, en unas declaraciones a Sumarium Radio, señalaba que el Gobierno ni siquiera se ha preocupado de cambiar las planchas de los nuevos billetes. Así, las medias de seguridad de los nuevos de 20.000 son las mismas que las de los viejos de 100,  con lo cual será relativamente fácil para los falsificadores el convertir un billete de 100 en uno de 20.000.


Lo peor, por venir

 El consultor político y electoral Joaquín Pérez Rodríguez se suma a los que teme que detrás de todo esto haya «una planificación básica que pasa por ir cerrando la economía, para después establecer un sistema socialista declarado». Apunta además que el  sacar de circulación los billetes de100 y obligar a la gente a depositar los billetes en los bancos, puede ser el preámbulo de un corralito, que prácticamente ya está declarado por la complejidad de sacar dinero de los cajeros. Ello puede crear muchos problemas a los bancos que pueden acabar intervenidos  por el Gobierno, lo que hará a la población aún más dependiente del Estado.

En la advertencia del diputado Diosdado Cabello a los líderes opositores de que este 24 y 31 de diciembre -«San Nicolás les puede dar un regalo», Pérez Rodríguez  ve un indicio de que la actual situación desemboque  en la disolución de la Asamblea Nacional y el encarcelamiento de más líderes opositores. Y todo ello en un momento en que la oposición está sumida en una crisis interna. 

Con este panorama todas las miradas están puestas en Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, la prótesis fundamental de Maduro y en la evolución de los acontecimientos en la Habana ciudad en la que él presidente de Venezuela pasa más tiempo que en Caracas.


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