Casos de corrupción salpican las alcaldías de Roma y Milán

Los romanos empiezan a perder la fe en la regidora populista


roma / corresponsal

Roma y Milán vivieron ayer uno de sus días más negros al verse sus ayuntamientos envueltos en dos casos de corrupción que pueden traer consecuencias políticas para sus alcaldes. El regidor milanés, Giuseppe Sala, del Partido Democrático, decidía suspenderse en el cargo tras ser informado de que estaba siendo investigado por su gestión al frente de la organización Expo 2015. Mientras, en la capital era arrestado Raffaele Marra, un estrecho colaborador de la alcaldesa Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas (M5E).

Las dos situaciones son muy distintas ya que, mientras Milán ha aprovechado de manera muy positiva la celebración de la Expo, la capital no acaba de levantar cabeza tras varios años de gestión municipal nefasta y el descubrimiento de tramas mafiosas en el ayuntamiento.

Los romanos habían depositado su confianza en la candidata del M5E, Virginia Raggi, que durante la campaña electoral ondeó la bandera de la honestidad y la transparencia. Su gestión ahora está en entredicho a causa de una errada elección de colaboradores, como Marra, un personaje que desde el primer momento fue puesto en la picota no solo por la oposición sino también por un sector del movimiento por haber colaborado con el alcalde ultraderechista Gianni Alemanno. Los hechos que han llevado a su detención ayer, junto con el constructor Sergio Scarpellini, son de aquella época, de 2013, cuando Marra era responsable de Vivienda y compró un ático por 367.000 euros con la ayuda del constructor, que así se ganaba su favor dentro del ayuntamiento.

La alcaldesa Virginia Raggi compareció en una rápida y tensa rueda de prensa en la que intentó desmarcarse del hasta ahora jefe de personal. «Nos habíamos fiado de él y probablemente nos hemos equivocado pero Marra no es un exponente político, sino uno de los 23.000 empleados del ayuntamiento de Roma». Las justificaciones no han calmado la ira ni de la oposición ni de un sector del movimiento, sobre todo cuando tres días antes la concejala de Medio Ambiente, Paola Muraro, tuvo que dimitir por estar siendo investigada por su gestión en la empresa para la que trabajó en los últimos doce años. Los colaboradores de Beppe Grillo, que se encuentra en Roma, aseguran que está «muy enfadado» con Raggi.

El caso de Milán es anterior a la llegada en junio de Giuseppe Sala a la alcaldía y está relacionado con su precedente gestión al frente de la Expo. Según las investigaciones, Sala no habría mostrado un «comportamiento intachable» al no verificar las obras preparatorias de la Expo favoreciendo así prácticas corruptas.

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