París se echa encima el desinfectante

El ayuntamiento toma medidas contra la contaminación y las ratas


París

París ha hecho frente esta semana al peor episodio de polución invernal en diez años. La debilidad del viento provocó una concentración de las partículas contaminantes emitidas por el tráfico, algunas industrias y la calefacción de chimeneas, que en esta época funciona al máximo. Además, coincidió con un fenómeno de inversión de temperaturas, en el que el aire cerca del sol está más frío que el de la atmósfera, fijando la polución al suelo de la ciudad y agravando la situación. La capital no es la única afectada: Marsella, Avignon, Rouen, Grenoble y Lyon son otras de las urbes que visten esta semana en Francia una boina de contaminación. El pico ha provocado el aumento de un 35 % de las consultas médicas en la región parisina, con casos graves de asma y problemas respiratorios, especialmente entre los niños y los ancianos. En Francia, cada año 48.000 muertes prematuras están relacionadas con la polución. Las partículas finas son la causa de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas e incluso cánceres. 

Un plan urgente

Vivir en París, la ciudad más contaminada del país, acorta la esperanza de vida de los franceses en seis meses. En consecuencia, el ayuntamiento ha lanzado un programa urgente anti-polución.

El pasado martes, Anne Hidalgo, alcaldesa de París, decretó cuatro días de conducción alterna, en la que los vehículos de matrícula par se turnan con los impares para circular en ciudad. Sin embargo, el volumen de coches no se redujo en más de un 10%, ya que las sanciones son rara vez aplicadas. Los transportes públicos de París fueron gratuitos hasta el pasado viernes, aunque diversos problemas técnicos en varias líneas principales de metro causaron una aglomeración importante.

Esta medida le ha costado a la ciudad 16 millones de euros, 4 millones por cada día libre de pago. Las agencias meteorológicas anuncian que los parisinos podrán sacar la cabeza de la nube de polución este fin de semana, gracias a la reducción del tráfico urbano. Pese a ello, Airparif, la agencia que mide la calidad del aire de la capital, advierte que no son «tan optimistas» para esta semana e indica que «la vigilancia sigue en pie».  

Los problemas crecen

Y, por si fuera poco, a muchos parisinos la respiración también se le corta porque las ratas hacen más que nunca de las suyas. Si bien es una de las ciudades más bellas del mundo, en París, por cada habitante hay casi dos de estos roedores. Las estimaciones indican que en la capital pululan alrededor de 4.5 millones de ratas. Esta semana, la proliferación de los pequeños invasores ha obligado al ayuntamiento a llevar a cabo un plan de emergencia, cerrando parques y plazas para desinfectar la ciudad. Según Hidalgo, su presencia «en gran número pone problemas sanitarios, estéticos y económicos».  No obstante, algunos parisinos han salido en defensa de los roedores. Pierre Falgayrac, uno de los pocos expertos en gestión de ratas, intercedió por ellas sosteniendo que «hay que contrarrestar el discurso alarmista sobre las ratas», que describe como «pacíficas y asustadizas». Según el técnico, los roedores que viven en las alcantarillas excavan en los terrenos de fango acumulado, evitando los atascos en las tuberías. También precisó que las ratas no transmiten la peste, aunque sí la leptospirosis, una enfermedad bacteriana, normalmente benigna.

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