Merkel dice a la CDU que quiere poner fin al proceso de adhesión turca a la UE

También el Parlamento holandés decidió aplazar las negociaciones seis meses


berlín / e. la voz

Nadie duda que el tira y afloja entre Turquía y la Unión Europea está lejos de acabarse. Sobre todo después de que el pasado viernes el presidente Recep Tayyip Erdogan amenazara con abrir la frontera para que miles de refugiados entren libremente en el continente europeo, que no da abasto a la hora de frenar la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. Un órdago que completó con su intención de reintroducir la pena de muerte, siempre y cuando el Parlamento dé el visto bueno. La reacción de Ankara llegaba apenas un día después de que la Eurocámara decidiera congelar temporalmente las negociaciones para el proceso de adhesión. Una decisión no vinculante que, sin embargo, desató la ira del mandatario turco, consciente de que Bruselas ha querido castigarle así por su deriva autocrática.

En este clima de tensión, el diario Bild publicaba ayer que Angela Merkel pretende paralizar definitivamente las negociaciones, tras la purga que inició el régimen turco a raíz del intento de golpe de Estado de julio y que ya ha llevado a más de 100.000 opositores a prisión. Al parecer, la canciller habría apostado por dejar las cosas como están y no abrir un nuevo capítulo en el proceso, durante la última reunión que mantuvo a puerta cerrada su partido, la CDU, con su socio más conservador de la gran coalición, la CSU. Según contaron varias fuentes al rotativo, la mandataria recomendó a los diputados conservadores que expliquen en sus distritos electorales la que deberá ser la relación con Ankara a partir de ahora. Merkel ya había advertido a Erdogan en julio que, si continuaba con su represión desproporcionada, no sería posible avanzar en las negociaciones.

Sin embargo, la duda que se plantea ahora es si realmente Merkel está dispuesta a poner en peligro el acuerdo migratorio con Turquía, del que depende más que nunca para reducir la cifra de refugiados que llegan al país, que en 2015 recibió a 890.000 demandantes de asilo. Especialmente a menos de un año para las elecciones generales y dado el auge de la ultraderecha, que aspira a colarse en el Parlamento tras haber capitalizado el voto xenófobo, y la presión de la CSU, formación hermanada, que llegó a amenazarla con llevarla ante el Constitucional si no establecía un tope máximo de llegadas anuales. Solo por eso la canciller había defendido hasta el momento mantener abierta la vía del diálogo con Ankara, lo que le ha granjeado críticas por parte de las oenegés y la oposición. En la misma línea se expresaron el resto de países europeos a excepción de Austria, que exigió poner fin a las conversaciones con Erdogan. Pero ayer mismo el Parlamento holandés decidió aplazar seis meses las negociaciones para el acceso de Turquía al bloque comunitario.

«Eso ya pasó una vez antes»

Una superviviente del campo de exterminio de Auschwitz, a la que se identifica como Frau Gertrude, de 89 años, emitió un vídeo en el que pide que no se vote a Norbert Hofer, candidato del ultraderechista FPÖ a la presidencia de Austria, porque busca «sacar de la gente los peores instintos». En el vídeo, publicado por el ecologista Van der Bellen, Gertrude dice que decidió hablar tras escuchar a los ultras hablar de una guerra civil por los refugiados. «Me dio un escalofrío». «Eso ya pasó una vez antes», recordando cuando se obligaba a los judíos a limpiar las calles en la época nazi.

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