Los partidos españoles también discrepan sobre el líder cubano

Mientras Rajoy se limita a resaltar su figura histórica, Iglesias y Garzón lo consideran un referente que pervivirá


madrid / redacción

Del respeto institucional que mostró el Gobierno por el fallecimiento de una figura histórica indiscutible al elogio de los que, como Pablo Iglesias y Alberto Garzón, lo consideran un referente político y moral, pasando por el deseo expreso de Albert Rivera y Pedro Sánchez de que el pueblo cubano camine hacia la libertad, Esas fueron las reacciones de los políticos españoles tras la muerte de Fidel Castro. El rey envió un telegrama de pésame al presidente cubano, Raúl Castro, en el que destacó «muy especialmente sus lazos familiares y vínculos con España». «Una vez más, la gran cercanía entre Cuba y España hace que todo lo que afecte a Cuba se sienta como propio en España», señaló Felipe VI en su mensaje mediante el cual se unía, junto a la reina, «al sentimiento de pesar de sus familiares con nuestras más sentidas condolencias».

Mariano Rajoy hizo lo propio en un telegrama en el que expresa sus condolencias al Gobierno y las autoridades del país caribeño -evitó hacerlo al pueblo cubano-, en el que calificó a Castro como «una figura de gran calado en la historia reciente de Cuba», al tiempo que resaltaba su «especial relación» con España «por sus vínculos familiares y personales». El Gobierno manifestó su pésame por la desaparición de «una figura de gran calado histórico, que marcó un punto de inflexión en el devenir del país y que tuvo gran influencia en toda la región». Además, destacó que Castro «mantuvo siempre estrechos vínculos con España» y manifestó su voluntad de continuar trabajando intensamente en el fortalecimiento de los vínculos bilaterales».

Acaba una época

El PSOE manifestó su pésame destacando que Castro era «descendiente de españoles y una de las figuras históricas de mayor trascendencia de América Latina en el siglo XX». Sánchez señaló que «acaba una época» y envió un «abrazo al pueblo cubano en su marcha hacia la libertad y la democracia». Rivera consideró que la muerte de Castro supone una oportunidad para que los cubanos avancen «a un nuevo tiempo de reconciliación, libertad y democracia».

El secretario general de Podemos, Pablo, Iglesias, afirmó que «con sus luces y sus sombras se va un referente de la dignidad latinoamericana y de la resistencia soberana». Más entusiasta se mostró el coordinador general de Iu, Alberto Garzón, que lo calificó como «referente del socialismo y de las causas de los oprimidos», cuyo «pensamiento y ejemplo pervive». Para Arnaldo Otegi, líder de la izquierda abertzale, con su muerte el mundo ha perdido «un referente moral, ético y político». En el polo opuesto, la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre resumió así el balance de Castro: «2 millones de exiliados, miles de asesinatos, 58 años de dictadura criminal, un país arruinado y desmoralizado»

La jornada se vio enturbiada por incidentes ante la embajada de Cuba en Madrid. Castristas y anticastristas se enfrentaron durante la concentración de ambos grupos, que confluyeron en el Paseo de La Habana de la capital. Los tuvieron que separar personas de uno y otro bando cuando ya algunos participantes habían llegado a las manos.

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