Trump elige a los incondicionales

La hoja de ruta del futuro presidente cumple con lo previsto y se rodea de ultras, leales y familiares


REDACCIÓN / LA VOZ

No ha habido margen para las sorpresas en los primeros diez días de trabajo de Donald Trump como presidente electo de Estados Unidos. Si alguien esperaba que moderara sus discursos o sus gestos, estará ya convencido de que la hoja de ruta del magnate permanece invariable y que el cuatrienio que se avecina estará marcado por las polémicas, las intrigas y los incendios verbales.

La mejor muestra de que en nada ha cambiado el Trump de la campaña está en sus primeros nombramientos. A la primera de cambio prescindió de uno de los escasos fieles con los que contaba en el Partido Republicano, Chris Christie, por la enemistad manifiesta con su yerno, Jared Kushner, a cuyo padre encarceló.

Kushner, como su hija Ivanka, están en el núcleo duro de las operaciones para la transición, lo que demuestra la tendencia de Trump a confiar en un pequeño grupo de incondicionales. 

Rescatar a Romney

A ese reducido elenco de colaboradores se les dibuja con un mismo perfil: ultraconservadores en el plano ideológico y leales al proyecto personalista de Trump. Ahí encaja Reince Priebus, líder republicano en el Congreso y uno de los pocos que estuvo en la campaña al lado del neoyorquino. O Mike Pompeo, el nuevo director de la CIA, caracterizado por su enemistad con Hillary Clinton. Lo mismo podría decirse de Jeff Sessions, el futuro fiscal general, o Michael Flynn, el islamófobo que dirigirá la Seguridad Nacional. Ayer, Trump se reunió con Mitt Romney, también del ala ultraconservadora y que fue candidato en el 2012. En campaña tuvo un duro enfrentamiento con él, pero ahora baraja su nombre para la Secretaría de Estado. Y en los próximos días se verá con el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, la política Betsy DeVos o Michelle Rhee, defensora de la reforma educativa que suena para Educación. 

Un millonario para Comercio

Para hoy tiene previsto verse con Wilbur Ross, a quien los medios estadounidenses apuntan como posible candidato a la Secretaría de Comercio, según ha informado el propio equipo de transición del futuro mandatario. Ross es un inversor multimillonario de 78 años de edad conocido por reestructurar compañías fallidas en industrias como la del acero, el carbón o las telecomunicaciones. Aunque su edad avanzada ha despertado especulaciones sobre su validez para el cargo, su perfil encaja con el programa del presidente electo, que ha expresado su oposición al libre comercio. 

Los asuntos personales

Mientras su familia participa de forma directa en todas las conversaciones de la transición, con Ivana Trump a la cabeza, el magnate acordó cerrar el pleito abierto en San Francisco por una presunta estafa con el pago de 23 millones de euros a los demandantes que le acusaban de haber falsificado un título universitario. El juicio estaba previsto para el 28 de este mes y Trump dijo ayer que aceptaba pagar «por falta de tiempo para defenderse». Era su último caso pendiente de las 50 demandas en marcha antes de que quede protegido por la inmunidad presidencial el próximo mes de enero, cuando tome posesión.

Ayer, los medios financieros de su país también urgieron a vender sus participaciones empresariales para evitar posibles conflictos de intereses, algo a lo que el magnate es reacio por ahora. 

Desplantes diplomáticos

Diez después de ganar las elecciones, Donald Trump tampoco ha cosechado grandes simpatías en el plano diplomático. El Reino Unido, el más incondicional de los aliados, sigue molesto por la cita del magnate con el populista Nigel Farage. De momento, el millonario solo ha hablado por teléfono con algunos líderes mundiales. Ayer lo hizo con el jefe de la OTAN y con el presidente iraquí. Y advirtió que Corea del Norte será uno de los focos de atención de su política exterior. 

Abucheos a Pence

Desde su retiro en un campo de golf de su propiedad, Donald Trump aún tuvo tiempo a salir en defensa de su vicepresidente, Mike Pence, que fue abucheado y reprendido por los actores del musical de moda en Broadway, Hamilton, cuando asistía a la representación y le pidieron que defendiera la diversidad. «Eso no debería pasar. Deben disculparse», exigió Donald Trump.

Las minorías ganan peso en el Congreso y el Senado

Una de las paradojas de la victoria de Trump con el discurso más xenófobo que se recuerda es que su partido gobernará sobre el Congreso más diverso de la historia. Ahogadas en la conmoción general han quedado las victorias de muchas mujeres y algunos hombres que traen a las cámaras la voz de los inmigrantes contra los que ruge una parte del país.

Por primera vez habrá una hispana en el Senado, además de una mujer nacida en Tailandia y sin piernas. Por rizar más el rizo, habrá también una senadora medio negra, medio india. De entre toda esta riqueza cultural la mujer que más esperanza despierta en estos tiempos en los que Trump promete cerrar la puerta a los refugiados es Ilhan Omar, una hija de somalíes que viste turbante. En el extranjero nació también Ladda Tammy Duckworth, en Tailandia de una madre de origen chino y un marine estadounidense que trabajó para la ONU.

Al suroeste de Illinois tendrá una aliada para pelear por la legalización de los inmigrantes en la primera senadora hispana: Catherine Cortez Masto,

En Florida, los puertorriqueños eligieron por primera vez a uno de los suyos, Darren Soto, para la Cámara Baja y de camino votaron en masa por la ex primera dama. Con ello indican un cambio de guardia cultural e ideológica en el estado clave para la ganar la Casa Blanca que también ha reelegido al senador cubanoamericano Marco Rubio. Soto da voz a un millón de puertorriqueños concentrados en torno a Orlando y será una de las bazas de la renovación de los demócratas en los próximos meses.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Trump elige a los incondicionales