Putin da un zarpazo a Europa en el Este

Crisis política en Moldavia y Bulgaria ante el triunfo de dos prorrusos en sus respectivas elecciones presidenciales


Redacción / La Voz

El final del año 2016 se le ha puesto de cara a Vladimir Putin. En menos de una semana se felicita con el triunfo en las urnas de tres «aliados». Si el miércoles pasado fue Donald Trump, ayer los parabienes eran por Rumen Radev e Ígor Dodon, los recién elegidos presidentes de Bulgaria y Moldavia. Dos países del antiguo bloque soviético que se abrazan a Rusia para disgusto de la Unión Europa.

En Bulgaria, la victoria en segunda vuelta de las presidenciales del exgeneral prorruso Rumen Radev frente a la proeuropea Tsetska Tsacheva, ha provocado la dimisión en bloque del Gobierno del populista conservador Boiko Borisov. El primer ministro había prometido que dimitiría si su candidata, Tsacheva, era derrotada en la segunda vuelta, como así ha ocurrido. Radev, candidato independiente apoyado por los socialistas, ganó con el 59,35 % de los votos, frente al 36,17 % obtenidos por su rival.

Rumen Radev, que asumirá sus funciones de presidente el 22 de enero, ya ha anunciado su intención de discutir con los demás socios de la UE el levantamiento de las sanciones impuestas a Rusia y su deseo de establecer un buen diálogo con los presidentes de EE.UU. y Rusia. Putin anunció su deseo de llegar a una mayor «cooperación» con las autoridades de Sofía, poco antes de que su portavoz prometiera reanudar el diálogo sobre el proyecto de construcción del gasoducto South Stream. Bulgaria depende casi totalmente de Rusia para su abastecimiento de gas.

El presidente búlgaro saliente, Rossen Plevneliev, ya negocia con su sucesor un Gobierno interino y la fecha de elecciones anticipadas, que como muy pronto se celebrarán en marzo del 2017.

Exrepública soviética

En la exrepública soviética de Moldavia, el candidato socialista Ígor Dodon fue elegido el domingo con un programa que propone un giro de 180 grados de la política exterior: restablecer la asociación estratégica con Rusia y frenar la integración con la UE. Ya confirmó ayer que su primer viaje será a Moscú para reunirse con Putin, del que se declara fiel admirador. La inclinación prorrusa de Dodon va en contra de la política del Gobierno proeuropeo de Pavel Philip, que ya le advirtió ayer que el acuerdo de asociación con la UE y las reformas que exige Bruselas «son irreversibles», informa Efe.

El cargo de presidente no habilita a Dodon a poner en práctica sus deseos. Pero su ascenso puede ayudar a los socialistas a ganar las legislativas previstas para el 2018. Pero el ganador parece que tiene prisa, y ayer mismo anunció que presionará para que se celebren elecciones anticipadas el año que viene. Pero en Moldavia, que sufre una crisis política desde que en el 2015 se descubriera un gigantesco fraude bancario, proeuropeos y prorrusos están casi igualados. Así lo refleja el resultado: 52,18 % de Dodon frente al 47,82 % de la europeísta Maia Sandu. Un millar de personas se manifestaba en la capital, Chisinau, para protestar contra la victoria del prorruso, mientras Sandu anunciaba su intención de impugnar los resultados, pese a que todo el proceso fue legitimado por la OSCE. «Estas elecciones no fueron ni correctas ni libres», dijo Sandu. Denuncia un proceso electoral amañado, ya que se restringió el voto de los moldavos en el exterior y se permitió la participación de ciudadanos de la región separatista de Transdniéster.

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