Tsipras afronta una fuerte contestación interna por sus recortes

La segunda jornada del congreso de Syriza no hizo más que corroborar la sensación de división que azota al partido gobernante en Grecia


REDACCIÓN / LA VOZ

La segunda jornada del congreso de Syriza no hizo más que corroborar la sensación de división que azota al partido gobernante en Grecia desde que su líder, Alexis Tsipras, asumió las condiciones del rescate comunitario y viró completamente su política económica para ajustarse a las demandas de sus socios europeos. Tsipras admitió el giro, pero intentó convencer a sus militantes de la necesidad de trasladar la pelea por el cambio a las estructuras europeas.

Sus palabras no bastaron para contentar a los críticos. Las deserciones en el bando de Tsipras se suceden desde que el exministro Varufakis le abandonó tras la decisión del Gobierno de no forzar el grexit. Las sucesivas escisiones no han tenido por ahora repercusiones, pero la semilla de la división está instalada en el ejecutivo heleno en torno al grupo de Los 53. Uno de sus líderes, Katerina Knitou, respondió a las advertencias de Tsipras de un posible cambio ministerial de los críticos con una ratificación de sus críticas. «Nos negamos a apostar por el realismo porque nuestro objetivo estratégico es el socialismo con libertad y la democracia», indicó.

Este grupo, como la Plataforma 2010, están en contra del giro a la socialdemocracia que, según ellos, ha emprendido Tsipras. Los 53 denunciaron ayer el retraso que existe en cuanto a la ejecución del programa paralelo, criticaron las prácticas gubernamentales, la represión excesiva contra las protestas sociales, la ambigüedad en las cuestiones de valor para la izquierda, los privilegios de los jueces y muchas otras decisiones del Gobierno liderado por Tsipras al mismo tiempo que una veintena de asistentes al congreso inundaba la sala con pasquines reivindicativos en los que criticaban otro de los incumplimientos de Syriza: la subida del salario mínimo de cuatrocientos a 751 euros.

El líder de Syriza había pedido comprensión. Pero también lanzó un recado a los más reacios al giro de sus políticas. «Necesitamos un comité central del partido y un Gobierno comprometido y que trabaje en línea. Ningún ministro ha sido propuesto para el cargo con la condición de que este vaya a ser vitalicio», alertó abriendo la puerta a una posible remodelación.

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