La vieja guardia del partido planta cara a Renzi y a su referendo sobre la reforma constitucional

María Signo ROMA / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

TIBERIO BARCHIELLI | EFE

El primer ministro visitó Amatrice tras destinar 300 millones de euros a la reconstrucción

12 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Ahora que el Gobierno italiano ha elegido la fecha del 4 de diciembre para celebrar el referendo sobre la reforma constitucional, salen a la luz las luchas internas del Partido Democrático (PD) y el enfrentamiento entre Matteo Renzi y la vieja guardia del partido. La reunión de la dirección nacional fue el escenario elegido por diversos dirigentes para anunciar que votarán no en una consulta que, según las encuestas, podría poner en serios apuros el futuro de Renzi.

La reacción de Renzi fue dura: «Para tener unido el partido no se puede paralizar el país». Una clara referencia a los que dentro del PD han mostrado su oposición a esta reforma y a la ley electoral, Itálicum, recientemente aprobada y que concede un amplio premio al partido que obtenga más votos. Entre los más críticos están antiguos líderes del PD como Pierluigi Bersani y Massimo D’Alema, que acusan al actual líder de querer acumular demasiado poder con el cambio constitucional, que prevé el fin del bicameralismo, pasando el Senado a ser una cámara sin apenas atribuciones, y con el premio que da la ley electoral al partido ganador.

Bersani, que ayer descartó taxativamente la idea de abandonar el partido, aseguró que «vamos hacia el Gobierno de un líder que elige un Parlamento que decide todo aunque solo tenga el 25 % de los votos». Para amortiguar las críticas, Renzi se ha mostrado dispuesto a una reforma de la ley electoral una vez celebrado el referendo. Pero sus críticos no se fían. «Solo son charlas», dijo Bersani, mientras otros exigen que los cambios en la ley se estudien en estas semanas antes de la cita con las urnas.