Las mujeres, otra arma electoral del millonario

El magnate se acompañó de cuatro rostros femeninos familiares con el objetivo de retratar y enterrar a los Clinton


Nueva York / E. La Voz

Si el segundo debate presidencial estuvo lleno de controversia y golpes bajos, los minutos previos no fueron menos. De hecho, el incendio comenzó una hora antes con un movimiento absolutamente desconcertante e inesperado por parte de Donald Trump. Bochorno, vergüenza, fango, fueron algunos de los términos más utilizados por parte de los analistas que participaban en las tertulias previas al encuentro entre demócrata y republicano y que constataban con asombro cómo Trump utilizaba su arma más esperada pero de una manera inaudita.

«¿Se puede caer más bajo?», se preguntaban atónitos los comentaristas al ver comparecer en directo al magnate acompañado de cuatro rostros familiares. Paula Jones, Kathleen Willey, Juanita Broaddrick y Kathy Shelton, cuatro mujeres con un mismo objetivo: retratar y enterrar a los Clinton.

La primera de ellas, Paula Jones, fue a su vez la primera de muchas mujeres que denunciaron haber sido acosadas sexualmente por Bill Clinton. En el caso de Jones, acabó llegando a un acuerdo extrajudicial por 850.000 dólares y que no incluyó un reconocimiento de culpa por parte del político.

La historia de Juanita Broaddrick es bastante más oscura teniendo en cuenta que acusó al expresidente de haberla violado en un hotel, en 1978: «Bill Clinton me violó y Hillary Clinton me amenazó», confesaba. Kathleen Willey, por su parte, también habló de acoso y para más escándalo, en pleno despacho oval.

El golpe asestado por las tres declaraciones fue importante, pero el testimonio de la cuarta mujer fue directo a la yugular de la exsecretaria de Estado. Así, Kathy Shelton compareció para recordar que ella había sido violada en 1975 y que Hillary Clinton ejerció de defensora (de oficio) de su agresor.

El impacto no quedó aquí y en un intento de noquear a su rival, Trump invitó a todas ellas al debate. Las cuatro se sentaron en primera fila del palco, junto a sus nueras y Tiffany Trump. Eso sí, el bochorno podría haber sido mayor de no ser porque la organización del debate le frenó en seco. Y es la intención del candidato republicano era que sus invitadas se ubicasen en el box familiar junto a su esposa Melania Trump, sus otros hijos, Ivanka y Eric y, por tanto, más cerca de un visiblemente incómodo Bill Clinton.

Suspendido de empleo

Así fue cómo el neoyorquino cumplió con su amenaza después de un fin de semana de sangría tras la revelación de sus comentarios machistas. A este respecto, la NBC ha decidido suspender indefinidamente al presentador Billy Bush, el hombre con el que Trump intercambió los comentarios soeces y culpables de una crisis sin precedentes en el Partido Republicano.

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