Santos toma la iniciativa y suma a los uribistas a la negociación con las FARC

El expresidente sugiere una amnistía para los guerrilleros rasos sin delitos de sangre

Un soldado hace guardia en un puesto avanzado en la región de Cauca, en un área de fuerte presencia de las FARC.
Un soldado hace guardia en un puesto avanzado en la región de Cauca, en un área de fuerte presencia de las FARC.

REDACCIÓN / LA VOZ

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dio ayer por los primeros pasos para recuperar la iniciativa política y reflotar el acuerdo de paz, aparcado tras el varapalo recibido con el no resultante del referendo del pasado domingo. A pesar de que su principal antagonista, el expresidente Álvaro Uribe, decidió no acudir a su primera llamada el día después del plebiscito, Santos hizo caso de las muchas voces que le aconsejaban mantener abiertas las vías de diálogo con el adalid del no y tratar de incluirlo en la nueva fase de negociaciones con las FARC.

La postura oficial

Retomar los contactos. Como resultado de esa nueva estrategia, Santos anunció la constitución de una comisión negociadora para retomar el contacto con la guerrilla. Al frente de la misma seguirá Humberto de la Calle, que el domingo por la noche había dimitido «para no entorpecer los pasos a dar». De la Calle representará los intereses de Santos -junto con los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores- frente al empuje del Centro Democrático, el partido de Uribe, que participará con los mismos representantes (tres) en la mesa que tendrá que pactar las condiciones para el desarme de la guerrilla y su ingreso en la democracia. 

Al frente de los uribistas estará Francisco Santos, vicepresidente del país entre 2002 y 2010 y considerado como uno de los principales apoyos del expresidente en la lucha contra el acuerdo.

El objetivo de esta comisión es, según explicó el propio Juan Manuel Santos, «acabar pronto la guerra». «Tendremos que actuar con prontitud y poner límites de tiempo, pues la incertidumbre y la falta de claridad sobre lo que sigue ponen en riesgo todo lo que hasta ahora se ha construido», aseveró el mandatario quien pidió dejar «atrás las rencillas, los odios y la polarización que tanto daño hacen».

La ministra de Exteriores, María Ángela Holguín, estrecha colaboradora de Santos, indicó que la decisión de reabrir la mesa negociadora de La Habana «depende ahora de las FARC».

Los primeros pasos

Hacia una amnistía parcial. Uno de los principales reproches de los partidarios del no hacia el acuerdo suscrito en La Habana entre el Gobierno colombiano y las FARC radicaba en la supuesta falta de castigo a los miembros de la guerrilla. Ese fue uno de los ejes fundamentales de la campaña de los uribistas. Pero ayer, el expresidente lanzó un sorprendente mensaje en aras del «gran pacto nacional» que reclama desde el domingo por la noche: conceder una amnistía total a los guerrilleros de base que no tengan delitos de sangre pendientes con la justicia colombiana en estos momentos. 

El exmandatario realizó esta propuesta en un pleno del Senado, en el que manifestó que Santos tiene las facultades para que pueda expedir la amnistía a los guerrilleros que no estén incursos en delitos graves. «Es un paso necesario que se den protecciones efectivas a las FARC y garantías de que no va a haber violencia. Pido que con las facultades que tiene hoy el Gobierno se les dé amnistía a aquellos integrantes de las FARC cuyos delitos sean susceptibles de ser amnistiados», expresó Uribe antes de recalcar su temor ante un posible incremento de los delitos de extorsión y narcotráfico si se confirma el cese de la violencia de la guerrilla. Ayer, en una entrevista, aceptó hablar con su rival Santos, «pero no podría hacerlo solo, sino que tendría que ir con los tres miembros de la comisión negociadora».

Reacciones políticas

Una ministra dimite. Cuarenta y ocho horas después del referendo, la ministra de Educación, Gina Parody, presentó su dimisión. Parody, que ya había abandonado el cargo de forma temporal a finales de agosto, es la primera víctima del gabinete del presidente, en un movimiento que era muy demandado por algunos de los pesos pesados de Juan Manuel Santos, liderados por el ministro del Interior Juan Fernando Cristo.

Las FARC, con cautela

Llamamiento a la calma. Mientras Timochenko y el resto de comandantes mantienen un cauteloso silencio, el abogado Enrique Santiago, asesor jurídico de las FARC en las negociaciones con el Gobierno de Colombia, dijo ayer en una conferencia en Bilbao que, pese al resultado «no previsto» del plebiscito, el acuerdo alcanzado «se consolidará ya sea en los términos actuales o con alguna variación». A su entender, el proceso de paz «no peligra», aunque «se ha complicado» y se hace necesario solucionar «los problemas políticos por medios políticos». El asesor descartó que el acuerdo «se halle en ningún limbo jurídico». 

Los otros conflictos

El ELN dice que está listo para la paz. L a guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) afirmó ayer que ha tomado la «decisión irrevocable» de negociar un acuerdo de paz, a pesar del revés que sufrió en el plebiscito. «En este difícil momento para Colombia, el ELN reafirma la decisión irrevocable de pasar a fase pública y cumplir la agenda pactada en marzo», señaló el grupo armado haciendo referencia al principio de entendimiento alcanzado en primavera con el Gobierno.

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