Santos y Timochenko, el peligro de jugárselo todo a una carta

Quienes lo conocen lo comparan con un avezado jugador de póker que sabe cuándo y a qué apostar. Pero esta vez se jugó todo su capital político a una sola carta y perdió


Redacción / la Voz

Quienes lo conocen lo comparan con un avezado jugador de póker que sabe cuándo y a qué apostar. Pero esta vez se jugó todo su capital político a una sola carta y perdió. Juan Manuel Santos, obsesionado con pasar a la historia como el presidente que logró firmar la paz con las FARC, nunca pudo imaginar que amanecería el día después del referendo con el cartel «de gran perdedor» colgado sobre su cuello.

El futuro dirá si llega a finalizar su segundo mandato en el 2018. Si aguanta, le esperan dos años difíciles. Su apuesta personal le hizo centrar su política en un monotema, convencido de que la paz sería un revulsivo que traería mejoras económicas y sociales. Hasta ahora todas sus apuestas habían sido un éxito. Fue el hombre de guerra de Álvaro Uribe, como el ministro de Defensa ((2006-2009) que cumplió con diligencia el encargo de mano dura contra las FARC. Descabezar la cúpula de la guerrilla le catapultó hacia la presidencia.

Timochenko ha vivido una carrera paralela, primero en la guerra y después en la paz, con Santos. Ahora también comparte con él un lugar en el bando de los perdedores. Nadie discute que su decisión de colgar el fusil no tiene marcha atrás, pero el máximo jefe de las FARC optó por un órdago con toda su tropa a las espaldas, y ahora debe defender su posición. Además de demostrar que sigue controlando a sus hombres, debe lidiar con la revisión de un acuerdo hasta ahora muy favorable y evitar cualquier radicalización.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Santos y Timochenko, el peligro de jugárselo todo a una carta