El partido de Lula y Dilma Rousseff se derrumba en las municipales

Un empresario sin experiencia política gana en São Paulo, bastión de la izquierda

Joao Doria hizo fama y fortuna en el mundo de los negocios y la televisión.
Joao Doria hizo fama y fortuna en el mundo de los negocios y la televisión.

Buenos Aires / Colpisa

Sacudido por las denuncias de corrupción contra sus principales líderes, el Partido de los Trabajadores (PT) sufrió el domingo la peor derrota electoral en Brasil desde la primera victoria de Lula da Silva en el 2003. El partido izquierdista, apartado del Gobierno federal a finales de agosto, quedó décimo en el recuento nacional de votos todavía provisional. Hace cuatro años, en elecciones municipales similares, había terminado tercero.

La peor derrota ocurrió en São Paulo, la ciudad más populosa del país, donde el alcalde petista Fernando Haddad quedó segundo con 16,7 % de los votos, muy lejos del rival del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el empresario João Doria, que ganó con 53,2 % presentándose como un «antipolítico».

El triunfo de Doria, un empresario sin experiencia política, tiene alcance nacional pues aumenta las posibilidades de que su gran mentor, Geraldo Alckmin, el gobernador de São Paulo que fue aspirante presidencial en el 2006, se alce de nuevo con la candidatura del PSDB para los comicios del 2018 en detrimento del actual canciller, José Serra, que no veía con buenos ojos a Doria.

Por su parte, el PMDB del presidente Michel Temer -que reemplazó a la destituida Dilma Rousseff- tuvo un resultado deslucido. Es el partido con mayor presencia en los municipios, pero no pudo crecer a expensas del PT. Su peor derrota fue en Río de Janeiro. Los dos más votados en Río, un obispo evangélico del PRB y un izquierdista de Socialismo y Libertad van a la segunda vuelta.

Temer y Macri

Temer acudió a votar temprano para eludir una protesta en su contra. Y ayer viajó a Argentina para reunirse con su par, Mauricio Macri. No fue recibido en la Casa Rosada ni tampoco en el Congreso Nacional; la cumbre se realizó en la residencia presidencial de Olivos, fuera de la capital, a fin de evitar manifestaciones. Pero el objetivo no se logró. Un grupo de activistas lo esperó allí con carteles de «Fuera Temer, golpista».

Las elecciones brasileñas se realizaron en un ambiente enrarecido por las constantes denuncias contra el PT por presunta corrupción además del enjuiciamiento de Rousseff. Lula y Dilma se mostraron activos en la campaña. Pero eso pudo haber resultado un lastre para los competidores. La suma ganadora El PT perdió más de la mitad de las prefecturas que ganó en las municipales del 2012. En Porto Alegre, donde votó Dilma tras acompañar al candidato Raúl Pont, el PT quedó tercero pese a que los sondeos prometían un mejor resultado. En Recife, el candidato respaldado por Lula tuvo menos apoyos que lo esperado y va a la segunda vuelta. Lula, pese a todo, es el favorito para las presidenciales del 2018. O al menos lo era. Los analistas advierten que el desprestigio de los políticos llevó a que la abstención, sumada a los votos en blanco y a los nulos, fuera superior a lo obtenido por cualquier partido: 38 %. En São Paulo, esas tres categorías tuvieron mejor resultado que el ganador y en Río mejor que la suma de los dos candidatos que se enfrentarán en la segunda vuelta. Habrá segundo turno el 30 de octubre en 18 capitales de estatales.

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