Al Asad dirige el fuego sobre Alepo contra los hospitales

Bombardeado por segunda vez el mayor hospital en zona rebelde


amán / corresponsal

El mayor hospital del este rebelde de Alepo fue bombardeado ayer por segunda vez en menos de una semana, poco después de que intentara recobrar la normalidad para atender a los heridos que está dejando la más brutal ofensiva del Gobierno de Damasco desde el inicio de la guerra. Ha quedado fuera de servicio y otro segundo centro hospitalario dañado, en el barrio de Sakhour. La cifra de fuerzas progubernamentales desplegadas en el terreno, que se cuentan por miles, anticipa que la batalla decisiva para recuperar la ciudad es inminente, mientras desde el aire, con el apoyo de la aviación rusa, se atacan centros sanitarios, algo considerado «crimen de guerra» por la comunidad internacional.

«Dos barriles explosivos alcanzaron el hospital M10 y se habla de bomba de racimo», detalló Adham Sahloul, de Syrian American Medical Society (SAMS), que administra el centro junto con Médicos Sin Fronteras (MSF). No es la primera vez que se alerta del uso de este tipo de armamento, prohibido por la ley internacional, que utiliza habitualmente el régimen. La incursión tiene como consecuencia que ya solo quedan dos centros con capacidad quirúrgica operativos para atender a los 250.000 residentes de las zonas rebeldes de Alepo.

MSF ha vuelto a pedir la inminente evacuación de heridos. La oenegé exigió a Damasco y Moscú terminar con «el baño de sangre». Hay que recordar que el asedio impide la entrada de medicamento y material sanitario para atender a las víctimas. El deterioro de las infraestructuras, como la distribución de agua, o la falta de alimentos, empeoran aún más la situación de la ciudad, epicentro del conflicto que arrasa el país desde hace cinco años y que ha terminado con la vida de 300.000 personas. 

Escombros

La violencia no cesa desde la ofensiva lanzada por Damasco el 22 de septiembre. Los barrios opositores han quedado reducidos a escombros y más de 220 personas han fallecido. Desde el viernes, al menos 20 residentes, cuatro de ellos menores, perdieron la vida en bombardeos sobre los distritos bajo control rebelde de Al Helik, Al Zeitunat y Al Sheij Fares. También aumentan los muertos por los proyectiles lanzados contra los barrios gubernamentales de Al Aziziya, Al Midan y Al Izaa. Otras 20 personas, entre ellas cinco niños y seis mujeres, murieron según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

EE.UU. y Rusia insisten en mantener el diálogo, aunque los contactos telefónicos no se traducen en avances y todo apunta a una ruptura de la cooperación militar a la que se comprometieron para la actual tregua fallida. Las dos potencias se agarran a reactivar el alto el fuego que colapsó el 19 de septiembre, cuando el régimen de Bachar al Asad lo dio por finalizado, pero lo cierto es que en el campo de batalla han intensificado su apoyo con cada aliado. Washington, enviando armas a las fuerzas rebeldes, y Moscú, respaldando la actual ofensiva.

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