Juncker se esfuerza por reconciliar una UE que amenaza desmembrarse

Pide elevar a 630.000 millones las inversiones hasta el 2022 para reanimar Europa


bruselas / corresponsal

«No queremos más Europa sino una Europa mejor», sentenció ayer en la Eurocámara el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. El luxemburgués bajó los brazos en los primeros compases de su discurso sobre el estado de la Unión, en lo que pareció una derrota para Bruselas, para los federalistas, y una victoria para los socios de Visegrado [Polonia, República Checa, Hungría y Eslovaquia], que reclaman la repatriación de poderes a las capitales ante el temor de que su electorado les de la espalda, como ya ocurrió en el referendo británico el pasado junio. 

La concesión a los países centroeuropeos no es casual. El jefe de la Comisión reconoce que la UE está inmersa en una «crisis existencial» que amenaza con dilapidar el proyecto europeo tras 60 años de historia. «Los próximos 12 meses serán determinantes para terminar con las divisiones entre Oriente y Occidente», aseguró. Los intereses nacionales y las provocaciones de Visegrado obligaron a Juncker a poner tierra de por medio. Bruselas quiere evitar a toda costa que las grietas entre el este y el oeste del bloque se agranden.

El clima político es irrespirable. El último síntoma de la mala salud fue el enfrentamiento entre el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, y su homólogo magiar después de que el primero solicitase la expulsión de Hungría de la UE por no respetar los valores, acuerdos y principios democráticos de la Unión. Juncker tuvo que hacer de tripas corazón y tender la mano a Visegrado para rebajar la tensión: «Se necesita mucha más solidaridad, pero tiene que ser voluntaria, no puede ser forzada o impuesta», aseguró en referencia a las cuotas de acogida obligatoria de refugiados que los cuatros países se niegan a aceptar.

Juncker lanzó un mensaje de gran calado buscando la complicidad de las capitales en un momento en que lo puentean: «No queremos ser un gran Estado. No queremos destruir nada. Queremos construir la UE junto a los Estados, no contra los países. Europa debe ser útil». También tuvo guiños para los socios del Sur, devastados por la crisis. Sus líderes exigen desde hace años un cambio de timón hacia políticas de estímulo económico y flexibilidad con el déficit, en contra de lo que propugnan los países del norte. «El Pacto de Estabilidad ha funcionado, pero necesitamos una aplicación flexible e inteligente para no frenar el crecimiento», admitió Juncker antes de proponer el refuerzo de las políticas de empleo juvenil y del plan europeo de inversiones, duplicando su capacidad hasta los 630.000 millones de euros hasta el año 2022.

Esa misma fórmula es la que propone para atajar las causas de los flujos migratorios masivos a la UE. Con un fondo de hasta 60.000 millones de euros, la UE podría estimular el desarrollo económico de las regiones más deprimidas de África. Además del refuerzo común de las fronteras externas para controlar los flujos de personas, identificar a «todo el que entra y sale de la Unión» e interceptar a terroristas sospechosos, Juncker propuso concentrar la política de Defensa de los 28 y desplegar cuanto antes los primeros 200 guardas europeos de fronteras. Apuesta por la seguridad, pero «sin renunciar a nuestra libertad». 

Pulso populista

La gran batalla que tiene por delante la UE es convencer a los ciudadanos de que el repliegue nacionalista y el pulso del populismo no despejarán los problemas. «Tenemos que acabar con esa cantinela de que el éxito es nacional y el fracaso europeo», reclamó Juncker antes de instar a los países a asumir sus responsabilidades: «¿Qué legado vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Una Unión desmembrada? La historia nos juzgará por nuestras acciones. No nos convirtamos en los responsables de poner fin al sueño europeo».

Bruselas no ve en el «brexit» un peligro para el futuro

¿Qué pasará con el proyecto europeo tras la salida del Reino Unido? El no de los británicos a seguir integrados en el bloque comunitario sienta un precedente peligroso. «El brexit ha roto un tabú. Demuestra que se puede salir de la UE ganando. Las previsiones catastróficas no se han cumplido», celebró ayer la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen. La francesa se frotaba las manos mientras invitaba a sus compañeros de hemiciclo a «dejar de leer los periódicos» para «hablar con la gente» y comprobar que su partido es el favorito entre el electorado joven de cara a las elecciones del 2017. «Si gano convocaré un referendo para que Francia pueda pronunciarse sobre su salida de la UE», anunció. 

Juncker trató, sin embargo, de desdramatizar la importancia de un acontecimiento que ha conseguido desestabilizar a la UE después de casi 60 años de adhesiones ininterrumpidas. «Respetamos y lamentamos la decisión británica, pero esto no amenaza la Unión», aseguró antes de mandar otro recado al socio del otro lado del Canal de la Mancha: «No habrá libre circulación a la carta». Sin libertad de movimiento, Londres no tendrá acceso al mercado interior.  

El líder del UKIP, el euroescéptico británico Nigel Farage, volvió a cargar contra la UE por insistir, según él, en avanzar hacia una Europa más integrada. «Parece que no han sacado ninguna lección del brexit», exclamó al tiempo que exigía a la Eurocámara la designación de un nuevo negociador al considerar que la elección del liberal y férreo europeísta, Guy Verhofstadt, es una «declaración de guerra». El belga aseguró ayer que la salida del Reino Unido «no es un pasivo sino una oportunidad para reinventar la UE». La intervención de Farage se fundió entre gritos de «¡mentiroso!», aunque no todos los eurodiputados del hemiciclo rechazaron su discurso.

Existe un amplio consenso en torno a la necesidad de acelerar la salida del Reino Unido, como puso de manifiesto ayer el Gobierno francés al reclamar a Londres de nuevo el inicio de las negociaciones. El Reino Unido, sin embargo, se resiste. Según fuentes diplomáticas de Bruselas, es posible que la primera ministra Theresa May no active el botón rojo hasta el primer trimestre del 2017.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Juncker se esfuerza por reconciliar una UE que amenaza desmembrarse