De militar antiterrorista a ministro de la guerra del califa

Gulmurod Jalímov es el nuevo jefe militar del EI. En mayo del 2015 apareció en un vídeo amenazando a Rusia y a EE.UU.


REDACCIÓN / lA VOZ

Hace un año Gulmurod Jalímov pasó de comandar la fuerza de élite del Ministerio de Interior de Tayikistán (la Omon) a desertar y jurar fidelidad al Estado Islámico (EI). Su experiencia militar y sobre todo su conocimiento de la lucha antiterrorista -gracias a sus años de entrenamientos tanto en Rusia como en EE.UU.- han propiciado su ascenso a ministro de la guerra del califato, tras la muerte en julio de Tarján Batirashvili, alias Omar al Shishani (el Checheno, en árabe), en un bombardeo de cazas estadounidenses cerca de Mosul (Irak).

El califa Abu Bakr al Bagdadi se ha visto obligado a renovar la cúpula del EI tras la perdida en pocos meses de seis de sus siete miembros, el último Abu Mohamed al Adnani, instigador de los atentados yihadistas en Europa. En esa reorganización el hábil francotirador y experto en antiterrorismo Jalímov ha sido elegido como punta de lanza para frenar las derrotas en Siria e Irak.

Gulmurod Jalímov, alias Al Tayiki, nació hace 41 años en Dusambé, cuando Tayikistán (país de mayoría musulmana que comparte frontera con Afganistán) aún era parte de la URSS. Durante la guerra civil (1992-1997) desatada tras la independencia, se enroló en el bando secular del actual presidente, Emomali Rahmon, para luchar contra los islamistas que pretendía imponer la sharia. Durante su carrera militar fue entrenado primero por las fuerzas de élite rusas, las llamada spetsnaz, y luego por las fuerzas especiales en EE.UU., en el marco de los programas de cooperación antiterrorista que lanzó tras el 11S.

Según el Departamento de Estado norteamericano, Jalímov participó en cinco cursos de instrucción entre el 2003 y el 2014. Tres de ellos en Luisiana y a cargo de la controvertida compañía privada Blackwater. EE.UU. ha alabado su cooperación con la Omon, silenciando que es un elemento clave del régimen de Rahmon para reprimir a la oposición. Jalímov es un ejemplo más de los yihadistas nacidos al calor de los regímenes de las exrepúblicas soviéticas. El International Crisis Group estima que unos 4.000 ciudadanos de Asia Central se han unido a las filas del califato. Muchos de ellos entrenados por los que ahora combate. «Jalímov es ya el emblema de la locura que fue la ayuda militar de Estados Unidos a Asia Central», afirmó el politólogo John Heathershaw a The Guardian.

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