México, el «annus horribilis» del Chapo Guzmán

Controlar y/o neutralizar la mayor multinacional delictiva conocida hasta la fecha, que se ha estructurado con las ingentes cantidades de dinero obtenidas por el Cartel de Sinaloa, fundamentalmente con el tráfico de drogas ilícitas a gran escala, se vislumbra como la razón última del secuestro del que han sido objeto en la madrugada del pasado lunes seis individuos, entre ellos uno o dos -no está del todo claro-, hijos de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, el mítico Chapo.


A Coruña

Ese secuestro, está semana fue noticia a nivel mundial, no ha sido uno más de los muchos que llenan las páginas de sucesos en un país donde las balaseras entre los distintos grupos criminales que operan en el sector,  o de estos con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, son la norma, no la excepción.

Los siete sicarios que sobre la una de la madrugada del pasado día 15 irrumpieron en las instalaciones del exclusivo restaurante La Leche, en el corazón de Puerto Vallarta, una ciudad balneario del Pacífico mexicano, reservado esa noche por los hermanos Guzmán Salazar para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, no dispararon un solo tiro. Tampoco lo hicieron los supuestos miembros del equipo de seguridad de la fiesta.

Un secuestro selectivo

De los 16 asistentes a la fiesta los atacantes solo se llevaron a seis de los siete varones. Dejaron que se fueran las nueve chicas que habían sido contratadas para la ocasión y un varón que, según unas versiones logró escapar y según otras lo dejaron irse porque se supone que fue quien las trajo hasta La Leche y luego las evacuó en uno de los dos aviones privados que despegaron de Puerto Vallarta después del asalto.

Entre los asistentes a la fiesta se da por hecho que estaban Jesús Alfredo e Iván Archivaldo, dos hijos del Chapo que se supone que están dentro del paquete de los seis secuestrados. La versión oficial, concretamente la del fiscal del caso, confirma el secuestro de Jesús Alfredo pero no el de su hermano.

El móvil

Las mismas fuentes oficiales apuntan al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG),una escisión del Cartel de Sinaloa como los autores más probables y como móvil una disputa territorial. El CJNG pasó en unos años de ser un simple grupo de gatilleros al servicio del cártel de Sinaloa a convertirse en la organización criminal más poderosa de México. Controla mercados y rutas de trasiego que antes dominaban otros cárteles: Los Zetas, los Arellano, el Golfo, los Beltrán Leyva.

Pero ya se barajan otras hipótesis que encajan plenamente dentro de la lógica criminal de este tipo de grupos.Expertos en materia de seguridad pública de acreditada solvencia como el mexicano Eduardo Guerrero apuntan que un Chapo detenido la prisión de máxima seguridad de la que ya se fugó una vez, pero ahora con escasas o nulas posibilidades de comprar voluntades y que está a punto de ser extraditado a Estados Unidos y podría estar pensando en suministrar información a los servicios de Inteligencia para negociar su condena. Y no sólo del cártel de Sinaloa, sino también de los cárteles de Beltrán Leyva y Jalisco. Si esa es la causa, el secuestro de su hijo o hijos es un mensaje: «Si sigues hablando matamos al resto de tu familia», explica Eduardo Guerrero.

Otros dos posibles actores que, según los expertos podrían estar detrás del golpe son el Cártel de los Beltrán Leyva, viejos enemigos, y el propio Cártel de Sinaloa, con su socio Mayo Zambado al frente. «El Mayo pudo detectar que los hijos del Chapo ponían en riesgo la organización por su indisciplina», explica Guerrero.

Poco discretos

Alfredo e Iván Archivaldo, de 30 y 35 años de edad, son los dos hijos más unidos al líder del cártel de Sinaloa, y son considerados herederos de una empresa criminal número uno en el mundo, con miles de empleados, presencia en 100 países y con más aviones que Aeromexico.

Según los expertos los hasta ahora socios del Cartel de Sinaloa, una organización horizontal en la que el Chapo se había ganado el liderazgo a pulso, consideran que los que El Viejo designó como sus herederos no han heredado la discreción, una de las virtudes clave de su padre.

Con este panorama, después de haber tenido que regresar a la cárcel cuando apenas llevaba seis meses disfrutando de las mieles de la libertad, después de haber protagonizado dos costosas y espectaculares fugas, después de haberse enterado del asalto a su casa y las vejaciones sufridas por su madre hace apenas un par de meses y del asesinato también obra de cárteles rivales de dos de sus sobrinos, después de ver frustrada su pretensión de saltar a la gran pantalla de la mano de la flamante televisiva Kate del Castillo, protagonista de La Reina del Sur, a Joaquín Guzmán Loera, el mítico Chapo no le va quedar más remedio que marcar en el calendario a 2016 como su «annus horribilis».

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