El FBI se lanza a la caza de los históricos clanes de la mafia

Busca a tres mafiosos después de haber detenido a 43 de los Gambino, Bonanno y Genovese


Nueva York / E. La Voz

«Rómpele las rodillas», ordenó Pasquale Parrello a uno de sus acólitos. Parrello, capo de la familia mafiosa Genovese y apodado como Patsy, había recibido la información de que un mendigo hostigaba a mujeres en un aparcamiento cercano a Pasquale’s Rigoletto, su restaurante en el Bronx de Nueva York. Ante la posibilidad de que esto pudiese afectar a su negocio, Parrello no lo dudó y dio la orden.

El encargo se ejecutó una tarde del mes de junio del 2011, cuando los «soldados» (tal y como se les conoce en la jerga mafiosa) encontraron a aquel hombre. «Le atacaron con jarras de cristal y le patearon con botas de punta de acero», dice el auto de instrucción. Uno de los atacantes, Ronald Mastrovincenzo, al que llaman la Bestia, describió los hechos en una conversación telefónica y así confirmar que el trabajo se había realizado con éxito: «¿Te acuerdas de aquellos días en el vecindario cuando jugábamos al béisbol? Bueno, pues algo parecido hemos hecho».

Cinco años más tarde, Parrello y sus compinches están entre rejas. Todos han sido detenidos en una macro operación contra la mafia instalada en EE.UU. desde Massachusetts y hasta Florida, pasando por Connecticut, Nueva York y Nueva Jersey. El golpe ha sido histórico: 43 arrestados y todos relacionados con cuatro de las cinco familias que conforman el grupo criminal La Cosa Nostra neoyorquina.

Las familias Gambino, Genovese, Luchese y Bonanno no eran para tomárselas de broma. Sus métodos podían ser sacados de cualquier película de El Padrino: «Parece la clásica novela sobre la mafia de los años treinta, aunque aquí no hay nada de ficción», dice Diego Rodríguez, responsable del FBI.

El Cojo y el Bigotudo

Sus métodos hablan de mutilaciones, palizas, extorsiones, tráfico de armas, amenazas y asesinatos contra todo aquel que se interpusiera en el camino de Pasquealle Parrello y Eugene O’Nofrio, capos de la mafia neoyorquina, o Joseph Merlino, el Flaco, jefe de la mafia de Filadelfia. Ellos supervisaban todas las operaciones mientras otros las ejecutaban. Tony el Cojo, Músculos o Pat el Bigotudo han sido algunos de los «soldados» arrestados. Todos se enfrentan a penas de hasta veinte años de prisión.

«La mafia sigue siendo un azote en esta ciudad [Nueva York] y en el país», confirmó el fiscal federal Preet Bharara. Conviene recordar que hace tan solo nueve meses, el heredero del capo John Gambino, concedió una entrevista en NBC News para mostrar «el lado bueno» de la mafia: «La gente de los vecindarios de Nueva York bajo el dominio de los sicilianos puede sentirse a salvo. Nos aseguraremos de que estén protegidos de los terroristas, especialmente de la brutalidad del Estado Islámico», dijo entonces Gambino.

Su familia es una de las que domina el submundo neoyorquino, el mismo lugar que vio nacer al legendario capo Al Capone y el mismo que hoy sigue enfrentándose a un cáncer que lleva casi un siglo en estado de metástasis.

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