Contraofensiva rebelde para impedir la caída de Alepo

Cinco militares rusos perecen en el derribo de un helicóptero por los insurgentes


Estambul / Corresponsal

Una nube de humo ha cubierto el cielo de Alepo. Desde la noche del domingo, los residentes de antigua capital económica de Siria queman neumáticos de goma para crear su propia zona de exclusión aérea y evitar que la aviación del Ejército de Bachar al Asad bombardee las áreas rebeldes sitiadas por el régimen desde el 9 de julio. La iniciativa antecedió a la mayor contraofensiva que han lanzado los insurgentes y sus aliados yihadistas para romper el cerco e impedir la toma de la ciudad. Un helicóptero militar ruso fue abatido desde tierra. El Kremlin dio por muertos a los cinco tripulantes, en medio de la difusión de imágenes de combatientes pisoteando los cuerpos de los fallecidos.

La gran contraofensiva ha movilizado a un conglomerado de grupos armados llegados desde varios puntos del país, entre los que se encuentran el Ejército Libre Sirio (ELS) y el Frente Fateh al Sham, el que fuera el Frente al Nusra antes de que la semana pasada rompiera lazos con Al Qaida. Los rebeldes mantenían ayer arduos enfrentamientos en el sur y en el oeste de la ciudad con las tropas de la coalición pro Al Asad. Los helicópteros castrenses llevaron a cabo durante la mañana otra campaña de bombardeos con barriles de explosivos sobre cuatro distritos.

La oposición asegura que el helicóptero Mi-8 ruso fue alcanzado en Idlib cuando regresaba a la base tras atacar Alepo, pero según el Kremlin su misión era entregar «ayuda humanitaria». Rusia ha confirmado la muerte de los tres soldados y los dos oficiales que iban a bordo.

Su aliado, Damasco, cercó hace tres semanas la parte este de Alepo y cortó las vías de suministro de esta ciudad con una población de 300.000 personas, según Defensa Civil Siria (DFS), un grupo de voluntarios conocidos como cascos blancos que realizan labores de rescate y salvamento.

«Hasta ahora la mayoría de víctimas han muerto en los bombardeos diarios, pero si el cerco continúa la gente morirá de inanición o falta de asistencia médica», asegura desde Alepo Isamil Abdulá, miembro de DFS. «La mayoría de los que viven en Alepo son viudas o huérfanos», explica. Hace dos días, Damasco abrió un pasillo humanitario que apenas recorrieron unas pocas decenas de civiles por el temor a represalias en las áreas controladas por el régimen.

La caída de Alepo en manos del régimen haría perder la guerra a las fuerzas rebeldes y supondría el principio del fin del conflicto.

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