Las cinco razones por las que Trump ganará las elecciones, según Michael Moore

El cineasta, que acertó al decir que el magnate iba a ser el candidato republicano, cree que, desgraciadamente, también llegará a ser presidente. «Nunca en mi vida he querido más equivocarme que ahora», dice


La Voz

El cineasta Michael Moore, conocido por controvertidos documentales como el multipremiado Bowling for Columbine, ha publicado en su página web un ensayo en el que expone las cinco razones por las que el polémico Donald Trump conseguirá alzarse con la presidencia de Estados Unidos en las próximas elecciones de noviembre.

«Siento ser el que os trae las malas noticias», comienza su análisis el conocido documentalista de opiniones progresistas, «pero acerté de lleno cuando os dije el pasado verano que Donald Trump iba a ser el candidato republicano a presidente. Y ahora tengo noticias todavía más espantosas y deprimentes para vosotros: Donald J. Trump va a ganar en noviembre».

A Michael Moore le gustaría estar equivocado -«nunca en vida he querido más que se demuestre mi error que ahora», dice-, pero considera que ese «miserable, ignorante, peligroso payaso a tiempo parcial y sociópata a jornada completa va a ser nuestro próximo presidente».

Estas son las cinco razones que da para vaticinar el éxito del candidato republicano.

1. El cinturón industrial de los Grandes Lagos

Según Michael Moore, Donald Trump va a centrarse sobre todo en los cuatro estados azules (demócratas) del cinturón industrial de los Grandes Lagos de Estados Unidos, es decir, Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Son estados que tradicionalmente votan al partido demócrata, pero todos ellos han elegido desde el 2010 un gobernador republicano (excepto Pensilvania recientemente). Además, en las últimas primarias de Michigan del pasado mes de marzo, más habitantes de la zona han votado a Trump que a Hillary Clinton. Todo ello a pesar de las incendiarias declaraciones del republicano. ¿Por qué? Según el cineasta, la razón está en las acusaciones del republicano (bien fundamentadas) de que el apoyo de los Clinton al NAFTA (el Tratado de Libre Comercio de América del Norte) ha contribuido a destrozar los estados industriales de la zona.

Trump, según Michael Moore, se aprovechará de esto y también del apoyo de Hillary al TPP (el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) para hundir las opciones de Clinton en esta zona, en la que trabajadores y empresarios por igual temen las consecuencias de estos tratados internacionales.

«Aquí llega la matemática. Mitt Romney perdió solo por 64 votos. Súmales los de estos estados. Todo lo que necesita Trump es llevarse los estados tradicionalmente rojos (republicanos) y sumarles estos cuatro estados del cinturón industrial. No necesita Florida, ni Colorado, ni Virginia. Solo Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin», concluye el cineasta.

2. El enfado del hombre blanco

El cineasta Michael Moore se mete en la mente del «Hombre Blanco en Peligro» para hacer entender el machismo todavía imperante en la sociedad estadounidense: «Nuestra nación dominada por hombres desde hace 240 años ha llegado a su fin. Una mujer está a punto de ponerse al mando. ¿Cómo ha podido pasar? Había signos alarmantes, pero los habíamos ignorado. Nixon, el traidor de género, que nos impuso el Capítulo IX, la norma que decía que las niñas deberían tener las mismas oportunidades para el deporte en las escuelas. Cuando las dejamos volar en aviones comerciales. Antes de darnos cuenta, estaba Beyoncé irrumpiendo en la Super Bowl (¡nuestro deporte!) con un ejército de Mujeres Negras, con el puño alzado, proclamando que se había consumado el dominio sobre nosotros».

Según él, hay un sentimiento, entre muchos hombres, de que el poder ha pasado al lado femenino. El fenómeno «feminazi», en opinión de esta gente, ha conquistado la sociedad y ahora, «después de haber aguantado cuatro años de un hombre negro diciéndonos qué hacer», dice Moore poniéndose en el lugar de quienes piensan así, «¿se supone que tenemos que sentarnos y comernos ocho años de una mujer mandando sobre nosotros?»

3. Un problema llamado Hillary

Michael Moore deja claro que a él le gusta Hillary y considera que la sociedad le ha dado más duro de lo que se merece. Aunque el cineasta había prometido no volver a votarla desde que apoyó la Guerra de Irak, en esta ocasión sí está dispuesto a hacerlo para evitar que un «proto-fascista se haga con el control del país».

Pero a Moore no se le escapa que el mayor problema de las elecciones «no es Trump, sino Hillary», ya que considera que la candidata demócrata es extremadamente impopular («el 70 % de los votantes considera que no es de fiar y ha sido deshonesta», explica) y que representa a la vieja forma de hacer política, sin creer en lo que defiende en cada momento. El matrimonio gay, por ejemplo, no está entre sus luchas, y llegó a ser una detractora, pero se suma porque le conviene.

Según el cineasta, «ningún demócrata, y menos aún cualquier independiente, se levantará el 8 de noviembre entusiasmado para salir de casa y votar a Hillary como sí lo hicieron con Obama o pensaban hacerlo cuando Bernie estaba entre las opciones».

4. Los seguidores de Sanders deprimidos

El problema, según Moore, no es que los seguidores de Sanders no vayan a votar a Clinton. Según él, sí lo harán. Pero, en su opinión, el votante de Bernie habría sido capaz de movilizar al menos a cinco allegados, algo más difícil si la candidata es Hillary. Los fans del otro candidato en las primarias estaban ilusionados, de modo que no les importaba hacer campaña activa, hablando del candidato con emoción. Pero esa misma gente, cuando se le pregunta por qué va a votar a Clinton, expone sus razones con total sobriedad, sin convicción.

Esta gente, y sus allegados, es muy probable que no vayan a dar su voto a Trump, pero muchos de ellos decidirán votar a otro partido minoritario o incluso quedarse en casa.

Así que, para movilizar ese voto, Hillary va a tener que trabajar y no quedarse en una posición moderada y blanda. La candidata demócrata tiene que arriesgar para movilizar el voto de los más jóvenes.

5. El efecto Jesse Ventura

En los años 90, por alguna razón, los votantes de Minnesota eligieron al luchador profesional Jesse Ventura como su gobernador. Se presentaba por el Partido Reformista y, tras su primer mandato, no optó a un segundo. La gente, según Moore, «no lo eligió porque fueran estúpidos ni mucho menos porque pensaran que Ventura era un tipo de estado o con altura intelectual». Lo hicieron, continúa el cineasta, «porque podían», y apunta a que, «a pesar de que Minnesota es uno de los estados más inteligentes del país, también está lleno de gente con un sentido del humor muy macabro». El voto a Ventura fue, por lo tanto, la forma que tuvieron los habitantes de la zona para criticar el sistema político podrido a través de un poco de humor.

Así que, según Moore, esto mismo puede pasar en estas elecciones. Entre los votantes hay muchos «anarquistas de armario», es decir, gente que es capaz de votar a la opción más impensable una vez cierran las cortinas de la cabina de votación. Pueden pulsar el botón y optar por una de las dos opciones con posibilidades reales o, por el contrario, escribir Mickey Mouse o el Pato Donald.

Las cabinas de votación son uno de los pocos espacios en la sociedad sin cámaras de seguridad, sin dispositivos de escucha, sin esposas, sin niños, ni jefes, ni policía. Y, además, se puede estar un tiempo ilimitado. El lugar perfecto para armarla a través de la papeleta electoral.

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