División y abucheos a Clinton en el inicio de la convención demócrata

La filtración de los correos del partido pone de relieve la falta de neutralidad del aparato durante las primarias


nueva york / e. la voz

Poco le ha durado la unidad al Partido Demócrata. Las primeras horas del cónclave han estado llenas de desconfianza e indignación entre las bases de izquierda y los líderes que respaldan a la virtual candidata, Hillary Clinton.

«¡Cuenta la verdad sobre los correos!», gritaban ayer a Debbie Wasserman-Schultz los delegados de Florida. La jefa del Comité Nacional Demócrata fue recibida entre burlas y abucheos por sus propios compañeros de delegación. Horas antes, Wasserman había dimitido tras la publicación por parte de Wikileaks de casi 20.000 correos electrónicos de los que se desprendía un claro favoritismo hacia Clinton frente a Sanders durante el proceso de primarias. Durante ese proceso, Wasserman no fue neutral como se presuponía. Es más, en el intercambio de correos la demócrata llama «maldito mentiroso» al senador por Vermont. Para bochorno del partido, los correos muestran además cómo un alto cargo propone cuestionar el judaísmo de Sanders, para así minimizar sus opciones electorales.

«El liderazgo del partido debe permanecer también imparcial en el proceso de nominación presidencial, algo que no ocurrió en la carrera de 2016», reclamó el senador, quien sin embargo trató de calmar a los suyos: «No os equivoquéis, ya hemos hecho historia». El objetivo ahora, dijo para apagar el incendio, es parar a Donald Trump, al que llamó «bravucón» y «demagogo». No hay otra opción que cerrar filas con Clinton, propuso. Aún así, la molestia entre sus seguidores ha sido tal, que ayer compartían uno de los lemas republicanos escuchados en Cleveland. «¡Que la encierren!», gritaban mientras protestaban en las calles de Filadelfia. 

Alianza de Putin y Trump

En paralelo, el FBI ya investiga los hechos para descubrir quién está detrás del espionaje de los correos. Algunos medios estadounidenses señalan a un culpable, nada menos que la Rusia de Vladimir Putin : «El presunto hackeo del Comité Nacional Demócrata es parte de una ola de ataques cibernéticos rusos dirigidos contra organizaciones políticas y grupos de reflexión académicos en Washington», aseguró la CNN citando a funcionarios de Estados Unidos. The Washington Post fue un paso más allá y sostiene que fue el pasado 14 de junio cuando el Gobierno ruso retiró la información del sistema demócrata, aunque los hackers podrían haber estado accediendo durante todo un año. La Casa Blanca, de momento, no ha suscrito estas acusaciones.

El entorno de Clinton sostiene que el robo se ha llevado a cabo para beneficiar a su rival y así crear una alianza futura entre Putin y Trump. «Acusarnos a Rusia y a mí es una broma. Esto ha pasado porque los demócratas han sido estúpidos», se defendió el republicano. A pesar de que la ex primera dama confía en que el rechazo al magnate pueda ayudar a cerrar la división, lo cierto es que el temor ha vuelto a llamar a la puerta de un partido que no podía haber empezado de peor manera su convención. Ayer, la CNN sorprendía con los resultados de un sondeo que reflejan una importante subida de Trump tras su designación como candidato. El multimillonario obtiene un 48% del apoyo frente a un 45% de Clinton. Según el propio canal, no había una remontada tan significativa desde el año 2000, entre Al Gore y George W. Bush.

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