La Unión Europea legisla a golpe de atentado

El terror yihadista se ha adelantado a los ministros de Exteriores de la UE en todas sus formas


bruselas / corresponsal

«Los ministros mostrarán su solidaridad con las víctimas y poco más. ¿Qué mas pueden hacer?», se pregunta una alta fuente diplomática de Bruselas tras informar sobre la reunión que mantendrán mañana en la ciudad los ministros de Exteriores de la UE. La incógnita sobrevuela a los responsables de la seguridad interna de la Unión, los titulares de Interior de los 28. La realidad ha ido por delante de sus decisiones. El terror yihadista se les ha adelantado en todas sus formas. También el jueves en Niza. Las medidas que han adoptado hasta ahora no han funcionado para frenar a los terroristas. La UE avanza a golpe de atentado.

El fenómeno de los combatientes extranjeros y la radicalización no se puso encima de la mesa de los ministros hasta marzo del 2013. El foco apuntó a jóvenes reclutados para hacer la yihad en Siria e Irak, pero se prestó poca atención a la radicalización de otros dispuestos a desplazarse y atentar en la UE aprovechando la falta de controles internos. ¿Qué medidas se adoptaron desde los primeros ataques? 

Francia exigió endurecer las normas de trazabilidad, compra y reactivación de armas tras el ataque contra Charlie Hebdo en enero del 2015. Solo después de los atentados de París del 13 de noviembre, Bruselas accedió a presentar una propuesta que el Consejo frenó hasta que los ataques del 22 de marzo en la capital belga aceleraron los trámites de una iniciativa que acabó por descafeinarse.

El PNR sufrió mayores retrasos. En febrero del 2011, Bruselas presentó la propuesta para crear un registro único de pasajeros a partir de la información aportada por las aerolíneas sobre los movimientos de sus clientes. ¿El objetivo? Detectar sospechosos. La Eurocámara lo bloqueó al considerar que violaba la privacidad de los ciudadanos. Tras Charlie Hebdo las compuertas del Parlamento Europeo cedieron, pero hubo que esperar hasta el atentado de noviembre en París para darle el impulso final. En diciembre se alcanza el acuerdo, pero dejan en suspenso su aprobación en el pleno, que llega después de los atentados de Bruselas. ¿Qué ocurre con la lucha contra quienes colaboran reclutando «soldados» o financian el terrorismo? Más de lo mismo. París exigió tras el primer atentado que se tomasen medidas. No fue hasta febrero de este año cuando Bruselas propuso un plan de acción que incluía la retirada de los billetes de 500 euros y el fin del anonimato en las tarjetas prepago de los móviles. También los países miembro tienen responsabilidades en lo que atañe a la seguridad interna, competencia nacional. Tras el atentado de París decidieron armonizar y endurecer los tipos y penas por terrorismo. Algunos países hasta entonces no contemplaban la posibilidad de penar el entrenamiento o reclutamiento de yihadistas. ¿Qué ocurre con la radicalización? Hasta abril de este año no se llegó a dar forma a un plan europeo de lucha.

Hay herramientas, pero no voluntad de colaboración

Los servicios de inteligencia compiten entre sí. «Hay mucho recelo a dar información sensible a otros cuerpos. No se conocen entre ellos y no se sabe cómo pueden usar esos datos», admite una fuente diplomática española. Los atentados de París fueron un punto de inflexión. Se hizo evidente que la colaboración transfronteriza no funcionaba. Salah Abdeslam pudo atravesar la frontera hacia Bélgica sin que nadie lo detuviese. No figuraba en el archivo de la policía gala como sospechoso. ¿Ha cambiado algo? Muy poco. «No necesitamos nuevos planes, necesitamos aplicar plenamente las medidas decididas», aseguró el ministro holandés del Interior, Ronald Plasterk, tras los ataques a la capital belga. Las herramientas, o bases de datos comunes, existen,  pero la información apenas se comparte.

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