Dinamitar el turismo, otro objetivo de los atentados yihadistas

La capital de la Costa Azul atrae cada año a unos cuatro millones de visitantes sobre un censo estable de 342.000 ciudadanos


Redacción / La Voz

El objetivo del atentado de Niza, la segunda ciudad más visitada del país, era una matanza. El blanco era civil, no militar. Abofetear al sector turístico forma parte de una estrategia en la que se busca la muerte con efecto multiplicador. Lo que, además, se logra con muy pocos recursos (esta vez bastó un camión), explica Luis Alberto Somoza, politólogo y experto en seguridad y defensa nacional. Profesor universitario en Argentina, Somoza advierte un cambio de estrategia con la aparición de nuevos terroristas solitarios, que actúan sin miedo, de manera anónima y que llegan a ser incluso verdaderos extraños para la organización en nombre de la que actúan.

Aunque desconociendo al cierre de esta edición si el último ataque a Francia será reivindicado por el Estado Islámico, los atentados yihadistas de los últimos años tenían en su diana lugares turísticos o de diversión. Fue así en la plaza de Sultanahmet en Estambul (2015), donde murieron 11 personas; en Egipto en varios momentos a lo largo del año pasado; en Mali (asesinato de 19 rehenes de un lujoso hotel de Bamoko); Túnez (en marzo del 2015 varios terroristas abatieron a 22 personas); Turquía (en junio pasado se produjo un ataque a un autobús policial en una de las zonas más turísticas de la capital), y París, en noviembre del 2015, cuando el Estado Islámico provocó una masacre en el local Belle Équipe, el bar Le Carillon, el restaurante Petit Cambodge y en la sala de espectáculos Bataclan, donde murieron 82 personas.

Niza atrae cada año a unos cuatro millones de visitantes, que se mezclan con una población censada de 342.000, lo que la convierte en la quinta localidad más poblada de Francia después de París, Marsella, Lyon y Toulouse.

Miguel Sebastián, exministro con Rodríguez Zapatero, advierte de que los terroristas han atacado playas, aeropuertos, discotecas, buscando crear el pánico. Los efectos del atentado de Niza «están por venir», pero entiende que estamos ante el peligro de un incremento de la islamofobia. A su juicio, es necesaria una mayor coordinación de todas las fuerzas internacionales, incluida Rusia.

Manuel Blanco Desar, experto en asuntos europeos, considera que el atentado del jueves es el resultado de «una inversión al mínimo coste» y con ella se busca una «acción-reacción-acción». En opinión del experto, la matanza generará odio hacia una población que nada tiene que ver con el atentado. Ello incrementará el apoyo a los partidos extremistas, lo que será aprovechado por los terroristas para captar miles sus seguidores. Blanco cree que cuando los atentados son en países árabes, en donde los ataques también se producen en lugares concurridos, lo que se busca es el declive económico como fórmula para acceder al poder.

Para Josep Oliver, integrante del think-tank Europ G, el atentado tiene una clara intención de desestabilizar un país cuyos políticos extremistas aprovecharán para dar respuestas irracionales a la población más angustiada. Los ataques, dice, siguen la regla del «cuanto peor, mejor» intentando provocar una tensión civil de consecuencias peligrosas.

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