Valls aprobará la reforma laboral por decreto y sin que la Asamblea la vote

Un centenar de manifestaciones en toda Francia movilizan a 30.000 personas


parís / colpisa

El primer ministro francés, el socialista Manuel Valls, retó de nuevo ayer al sector crítico de su mayoría parlamentaria a presentar una moción de censura para derribar el Gobierno como fórmula institucional para impedir la aprobación definitiva a finales de mes de la controvertida reforma laboral. Los sindicatos contestatarios registraron la menor movilización callejera en la duodécima jornada de manifestaciones al cabo de cuatro meses de protestas contra el proyecto de ley gubernamental.

En el regreso del texto desde el Senado a la Cámara de Diputados, Valls recurrió al artículo 49.3 de la Constitución, como ya había hecho en mayo con motivo de su primera lectura, ante la persistencia de la rebelión de un sector minoritario del grupo socialista. Este mecanismo constitucional implica que el proyecto sea considerado como adoptado por la Asamblea Nacional sin votación de los diputados si no prospera una moción de censura presentada en el plazo de 24 horas, que expira a las tres de la tarde de hoy.

Para el 20 de julio

La iniciativa supone la suspensión automática del debate del millar de enmiendas que habían sido formuladas al texto. Una vez superada la etapa actual, el proyecto volvería a realizar un rápido viaje al Senado antes de su aprobación definitiva, probablemente el 20 de julio, por la Asamblea Nacional. Esta es la quinta ocasión que Valls recurre al artículo 49.3. Las tres primeras fueron el año pasado para aprobar la ley Macron, apellido del ministro de Economía, que liberalizó el trabajo dominical y el transporte en autobús.

La oposición conservadora anunció que esta vez no tenía intención de defender una moción de censura al contrario de lo que hizo el 12 de mayo. Entonces la desconfianza al Gobierno fue apoyada por 246 diputados, lejos de los 288 votos que constituían la mayoría absoluta necesaria. «Pienso que los franceses no aguantan más y están hartos del Gobierno. Stop a la mascarada. Que Valls se las arregle con las ruinas de su campo», declaró Christian Jacob, jefe del grupo conservador de Los Republicanos, quien citó a los franceses «dentro de nueves meses», fecha de la elección presidencial.

En el polo opuesto, los comunistas y asimilados del Front de Gauche llamaron a presentar una moción de censura de izquierdas como ya hicieron en mayo cuando el intento fracasó a falta de dos firmas para completar el requisito de 58 pese a contar con las rúbricas de 26 socialistas díscolos. En esta ocasión el logro también parece complicado ante las amenazas de la dirección socialista de expulsar a los amotinados y la proximidad de las primarias para elegir candidato a la jefatura del Estado.

La última jornada de manifestaciones antes del paréntesis estival reunió en París a 45.000 personas según los organizadores mientras el cómputo policial osciló entre 6.500 y 7.500. El centenar de manifestaciones en todo el país sumó unos 30.000 participantes frente a los 65.000 del 28 de junio, según las autoridades.

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