Theresa May arrasa en la primera ronda de las primarias «tories»

Liam Fox cae descartado y Stephen Crabb se retira de la carrera


Londres / e. la voz

La ministra del Interior, Theresa May, arrasó ayer en la primera votación de las primarias conservadoras, llevándose la mitad de los 330 votos en juego. La otra cara de la moneda fue el exministro de Defensa Liam Fox, quien apenas consiguió 16 adhesiones y fue el primero en caerse de la carrera para suceder al primer ministro, David Cameron.

En la votación también quedó claro el respaldo mayoritario obtenido por los aspirantes que durante la campaña del referendo se mostraron partidarios de seguir en la UE, pues sumaron 199 respaldos contando los de la propia May (165) y los de Stephen Crabb (44). Este último se retiró de la carrera tras conocer el resultado. Los tres partidarios del brexit sumaron los 130 votos restantes, con Andrea Leadsom en cabeza (66), Michael Gove (48) y el ya citado Fox (16).

El equipo de May se mostró sorprendido por la votación, pues daba como buena cualquier cifra por encima de los 120 apoyos. No obstante, en vez de relajarse, May destacó el gran trabajo que tiene por delante, unir a un país y a un partido totalmente divididos, así como negociar una buena salida para Reino Unido de la UE. La ministra se considera la única capaz de acometer ambas tareas, pero sabe perfectamente que imponerse en primera ronda no garantiza nada.

La historia está repleta de ganadores en primera instancia que luego no llegaron a mucho. En 1997 se impuso Ken Clarke, en el 2001 fue Michael Portillo y en 2005 lo hizo David Davis, pero ninguno de ellos consiguió liderar finalmente a los tories. Además, en un partido tan dividido, no todos ven con buenos ojos a May. El veterano Clarke, por ejemplo, la acusó de ser «una mujer endiabladamente difícil». También es cierto que no apuesta por Gove, con el que cree que Londres iría «a la guerra con al menos tres países al mismo tiempo». Sin apenas descanso, el jueves habrá otra votación y el próximo martes otra. Ahí es cuando quedarán solo dos candidatos y los 150.000 militantes conservadores elegirán al ganador final, que como muy tarde se conocerá el 9 de septiembre.

División laborista

En el bando laborista, las cosas tampoco parecen ir mejor. El número dos, Tom Watson, se reunió ayer sin éxito con los sindicatos para hallar «una salida negociada» a la crisis de apoyos parlamentarios que sufre su líder, Jeremy Corbyn. Este podría tomarse hoy un respiro con la publicación del informe Chilcot que, tras siete años de retraso, esclarecerá la implicación del Gobierno de Blair en la guerra de Irak. Con 2,6 millones de palabras, un coste de casi 12 millones de euros y recogiendo más de 120 testimonios, todo hace pensar que Blair no saldrá bien parado y que afectará a sus fieles colaboradores de entonces y hoy los mayores críticos de su actual líder. Corbyn, opositor a la guerra, podría terminar llevando a Blair al Tribunal Penal Internacional de La Haya por crímenes de guerra.

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