Trump cesa a su jefe de campaña en busca del apoyo del partido

Ryan deja la puerta abierta a una revuelta contra el magnate en la convención republicana de julio

Trump, junto a su hasta ahora jefe de campaña, Corey Lewandowski
Trump, junto a su hasta ahora jefe de campaña, Corey Lewandowski

Nueva York / E. La Voz

A cinco meses de las elecciones generales, Donald Trump sabe que ganar la Casa Blanca implica movimientos sorpresa y en algunos casos, dejar atrás a hombres que hasta el momento lo habían sido todo en su campaña. Ayer cayó su jefe de campaña, Corey Lewandowski, una de las piezas clave del magnate desde el comienzo de su carrera presidencial y tan controvertido como él. El objetivo apostar por caras nuevas en su equipo para unir al partido y hacer frente al despegue de Hillary Clinton en los sondeos.

«La campaña de Donald Trump, que ha logrado un récord histórico de casi 14 millones de votos en las primarias republicanas, anuncia que Corey Lewandowski ya no seguirá trabajando para la campaña», anunció el portavoz Hope Hicks. Tras estas líneas de carácter oficial y sin ninguna explicación del cese, la realidad deja una lucha de poder entre dirigentes de campaña. El motivo del despido de Lewandowski no es más que otro paso para conseguir el ansiado apoyo del Partido Republicano, de donde sigue recibiendo duras críticas por sus estridentes y xenófobos comentarios sobre los inmigrantes. La cadena ABC News revela que Lewandowski nunca vio con buenos ojos la contratación de Paul Manafort, cuya labor era limar asperezas con el aparato del partido. Además, según la cadena CBSN, los hijos de Trump ya alertaron de los problemas que el ya exjefe de campaña tenía con miembros del Comité Nacional Republicano (CNR) y esto choca frontalmente con la consigna de «tender puentes» de cara a la convención de julio.

Algunos no han tenido ningún reparo en mostrar su alegría por el despido de Lewandowski. Ha sido el caso de Michael Caputo, director de la campaña en Nueva York, quien evidenció la hostilidad con el que había sido su compañero en un tuit: «Ding dong, la bruja ha muerto!». Las tensiones no se han limitado al círculo republicano, Lewandowski era también un hombre conocido por sus malos modos con los periodistas. Michelle Fields, reportera de origen hondureño, le llegó a acusar de agresión en Florida.

Perfiles raciales

Con estos antecedentes y en un momento en el que las últimas encuestas reflejan una caída de popularidad (Clinton saca a Trump una ventaja de 12 puntos, 49 a 37, según Bloomberg), no es de extrañar el movimiento estratégico del magnate.

Aún así y para desesperación de los republicanos, Trump sigue sin moderar su mensaje y en las últimas horas ha propuesto realizar perfiles raciales a los musulmanes en Estados Unidos, dando por hecho que esta comunidad es sospechosa de tener vinculaciones terroristas. Según Trump «es de sentido común» especialmente después de la masacre de Orlando. «No es lo peor que se puede hacer», se justificó en la cadena CBS. Declaraciones incendiarias y con tintes racistas que han condenado Free the Delegates, un grupo formado por cerca de mil delegados que en su momento apoyaron a Ted Cruz y que ahora pretenden frenar a Trump cambiando las reglas del juego para que en la convención de Cleveland, los delegados puedan votar lo que estimen independientemente de quién ganase en las primarias. A este respecto fue preguntado el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien prefirió obviar la polémica: «No es mi trabajo decirle a los delegados lo que tienen que hacer», dijo. Ryan parecía dejar así abierta la puerta a una revuelta en la convención.

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