Los crímenes nazis no prescriben

Condenan a cinco años de cárcel a un exguardia de Auschwitz

POOL
Colpisa
Berlín

Basta con ser una ruedita en el engranaje exterminador para ser partícipe en crímenes genocidas. La justicia alemana volvió ayer a dejarlo claro con la condena a cinco años de cárcel de Reinhold Hanning, un anciano de 94 años, que hace mas de siete décadas militó en las temidas SS y que hasta ahora había conseguido ocultar su pasado. La sentencia dictada por la Audiencia de Detmold establece que Hanning colaboró en el asesinato de al menos 170.000 prisioneros en el campo de exterminio de Auschwitz, donde trabajó como guardián de la orden de la calavera durante la Segunda Guerra Mundial.

«Usted trabajó durante casi dos años y medio en Auschwitz y con ello fomentó el genocidio», dijo la presidenta del tribunal, la juez Anke Grudda, quien subrayó que el hoy anciano y entonces joven de 20 años «fue consciente en todo momento de que en Auschwitz eran asesinadas a diario en las cámaras de gas personas inocentes». La fiscalía había exigido una pena de seis años y la defensa su puesta en libertad con el argumento de que no se le pueden probar crímenes concretos.

Pese a ser uno más entre muchos y tratarse de un personaje menor, el proceso contra Hanning es especial. Probablemente es el último que se celebra en Alemania contra un criminal nazi. Más de 70 años después del Holocausto son muy pocos los nazis con vida. Lo mismo sucede con los supervivientes de sus crímenes. La última sentencia condenatoria se dictó hace un año contra Oskar Gröning, conocido como el contable de Auschwitz. El también nonagenario recibió una pena de cuatro años de cárcel, aunque quedó en libertad por su avanzada edad y delicada salud.

En las 19 sesiones del proceso contra Hanning tuvieron ocasión de declarar 11 supervivientes de Auschwitz que informaron sobre las crueldades cometidas por las SS y comentaron la fortuna que tuvieron al escapar con vida. El acusado evitó siempre mirar a los ojos a quienes testificaban en su contra y guardó silencio todo el proceso. A través de sus abogados se hizo lectura de una declaración en la que lamentaba profundamente «haber pertenecido a una organización criminal». A Leo Schwarzbaum, superviviente de Auschwitz, donde perdió a sus 35 familiares, le supo a poco. «Tengo sus mismos años, 94, y no deseo que acabe en la cárcel, pero sí que le condenen», explicó el testigo del holocausto, quien se mostró especialmente dolido por el hecho de que Hanning guardara silencio todo el juicio y «no haya querido darnos explicaciones a nosotros, a los que estuvimos allí al otro lado de la valla».

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