La prisa por retirar los visados turcos se cobra otra víctima política

El embajador de la UE en Turquía dimite en un momento crítico para el acuerdo migratorio


Bruselas / Corresponsal

El 5 de mayo el ex primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, presentaba su dimisión. Forzado o no, las discrepancias y los roces con el presidente Recep Tayip Erdogan por la forma en la que negoció el acuerdo migratorio con la Unión Europea no gustaron al presidente otomano, quien en seguida lo sustituyó por otro candidato más leal y sumiso. El capítulo se repitió el martes. Esta vez el protagonista es el embajador de la UE en Turquía, Hansjörg Haber, quien ha decido retirarse sospechosamente del cargo. Sin ruido ni ademanes, abandonará el próximo 1 de agosto. Es la última víctima política que se cobra la tormentosa relación que mantienen la UE y Turquía.

El diplomático alemán llevaba tiempo en el radar de las autoridades turcas por críticar la puesta en práctica del acuerdo que permite a la UE devolver a los refugiados al país vecino. A mediados de mayo el ministro de Exteriores otomano pidió su comparecencia por un comentario «humillante» de Haber, quien echó mano de un proverbio bien conocido por los turcos residentes en Alemania para describir las negociaciones con Turquía. «Empezar las cosas como un turco y acabarlas como un alemán. Aquí se ha hecho al revés», declaró. 

Bruselas intenta hilar muy fino con un Erdogan extremadamente susceptible y no ahorra concesiones en un momento crítico. Ankara exige la liberalización exprés de visados para sus ciudadanos, pero la Comisión se encuentra con grandes obstáculos para agilizar el proceso y aguar las 72 exigencias que debe cumplir Turquía para conseguirlo. Si no cede o Erdogan no «alinea» la legislación antiterrorista a la comunitaria, la UE se verá en un callejón sin salida. Ankara amenaza con abrir las compuertas y dejar pasar a todos los refugiados si no se cumple con esta promesa. Para este miércoles está previsto que se publique el cuarto informe sobre los avances turcos en esta materia. «Hay progresos en cuanto a la protección de datos», aseguran fuentes diplomáticas que admiten que habrá que hacer malabarismos para aceptar una definición de terrorismo a la turca, la misma que equipara a opositores y activistas kurdos con fanáticos del Estado Islámico.

La alfombra roja extendida a Erdogan tiene un objetivo: frenar las llegadas de migrantes en el Egeo. El flujo se ha reducido un 90%, lo que ha dado tiempo a Grecia para poner algo de orden en su territorio. Atenas desalojó el martes los últimos campos improvisados de refugiados cercanos a la frontera de Macedonia. Todavía quedan cuatro por desmantelar. Los migrantes están siendo reubicados en centros de identificación. El siguiente objetivo es el puerto del Pireo, donde se asientan 1.300 personas.

Nueve de cada diez niños inmigrantes que llegan a Italia viajan solos

Saltan las alarmas de nuevo. Según un informe reciente de Unicef, nueve de cada diez menores refugiados que logran alcanzar las costas italianas desde el Norte de África lo hacen sin ningún tipo de compañía, o lo que es lo mismo, solo uno de cada 10 menores llega acompañado por sus padres o algún familiar. Las cifras de niños solitarios se han duplicado respecto al año pasado. En lo que llevamos de 2016, se han contabilizado 7.009 en estas circunstancias. ¿Qué suerte han corrido quienes se adentraron el Mediterráneo? Muchos yacen en el fondo del mar, que se ha tragado este año a un total de 2.859 personas. Los que tienen mejor fortuna, logran desembarcar en territorio europeo, pero muy pocos se libran de los abusos. 

Según trabajadores sociales italianos, los menores no acompañados son sometidos a abusos sexuales y explotación infantil antes de partir hacia Europa y detallan casos de niñas que llegan embarazadas a Italia después de haber sido violadas.

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