El fujimorismo amenaza con recuperar este domingo la presidencia de Perú

Las últimas encuestas sitúan a Keiko Fujimoria a siete puntos de su rival, Pedro Pablo Kuczynki


A CORUÑA

El fujimorismo, la versión de derechas del populismo latinoamericano, es más que probable que recupere este domingo la presidencia de Perú, gracias al voto de los resentidos de la democracia en país con una de las economías más boyantes de la región que va camino de convertirse en un narcoestado

Si se confirman los pronósticos de las últimas encuestas, Keiko Fujimori, la candidata de Fuerza Popular, que ganó la primera vuelta el pasado 10 de abril y que en la última semana llevaba siete puntos de ventaja sobre su rival, Pedro Pablo Kuczynki (PPK), el líder de Peruanos por el Kambio, puede convertirse hoy en la sucesora de Ollanta Humala en la presidencia del Perú.

Que la que algunos llaman la Jean Marie Lepin peruana se impusiese a casi una docena de candidatos en la primera vuelta, era lo previsible en un país donde la inseguridad y la violencia, ligada en buena medida al narcotrafico es creciente y ella se presenta como la reencarnación de El Chino, el hombre que acabó con el terrorismo de Sendero Luminoso, después de haberle ganado la presidencia al mismísimo Vargas Llosa.

Paradójicamente los pronósticos de hace dos meses apuntaban como harto improbable que Keiko ganase también en la segunda vuelta, porque se daba por supuesto que los que entonces votaron a Verónika Mendoza, la candidata del izquierdista Frente Amplio, ahora serían para PPK, para impedir la vuelta al poder de la dinastía de los Fujimori, cuyo patriarca, es un personaje de siniestro recuerdo para muchos peruanos que lleva 25 años en la cárcel y que va a ser liberado de inmediato si ganan los suyos. Las últimas encuestas no confirman esa hipótesis, ya que los antivoto del PKK se sitúan en el 49 % y los de Keiko se quedan en un 43,2 %.

Con todo, los antifujimoristas aún no se daban por derrotados. Recuerdan que hace cinco años también parecía que Ollanta Humala iba a perder contra Keiko y en el último minuto minuto le ganó por la mínima.

Hoy puede ocurrir cualquier cosa ya que, según los analistas, el fujimorismo y el antifujimorismo siguen siendo movimientos transversales que van de la derecha a la izquierda en un país donde los partidos tradicionales pintan poco y se vota más al candidato que a las siglas.

La pesca de votos

Keiko Fujimori, a sus 41 años, una mujer plena de energías y con muchas horas de vuelo en la política peruana, tras un análisis riguroso de los resultados de la primera vuelta y de lo que apuntaban las encuestas sobre la segunda, puso en marcha toda una gran maquinaria electoral con la que recorrió todo el país, movilizando una potente red clientelar, creada en los últimos años con fondos cuyo origen cuestionan sus opositores. Con ese despliegue no tardó en ver reflejado su esfuerzo en las encuestas.

Según el presidente de Ipsos, la principal encuestadora del país, su campaña de la segunda vuelta la centró sectores sociales resentidos con la democracia que suman importantes bolsas de votos. Así, a los evangélicos les prometió frenar el aborto y el matrimonio homosexual. A los mineros ilegales, protección, a los policías, compatibilizar su empleo con un trabajo en empresas privadas de seguridad en sus horas libres.

Los votos de estos colectivos poco o nada favorecidos por el despegue en la última década de la macroeconomía en un país cuya deuda externa es el 4% de su PIB la de España supera ya el 100 % pueden romper el empate técnico que apuntaban las encuestas.

Mucho currículo, muchos años, poca calle

Pedro Pablo Kuczynki, su contrincante, primo del cineasta Jean Luc Godard, a sus 77 años presenta un brillante currículo. Trabajó como economista en el Banco Mundial, fue banquero y ministro economía en el gobierno de Alejandro Toledo. Mientras Keiko se pateaba el país, él se fue de vacaciones a Nueva York y vive en una mansión del mejor barrio de Lima.

Cuando en las entrevistas le preguntan por las claves del éxito de su rival, hija de un personaje de tan infausto recuerdo para muchos, a la que ya apoyó en la segunda vuelta de las elecciones de 2011, precisa que también es hija de un padre que jugó un papel clave en la erradicación del siniestro grupo terrorista de tendencia maoísta llamado Sendero Luminoso que mantuvo aterrorizado al país en la década de los 8O. «Perú -dice el líder del PPK- también padece en la actualidad una ola de criminalidad, relacionada ,en buena medida, con el narcotráfico que se desplazó de Colombia a los pases limítrofes».

Mientras muchos peruanos creen que Keiko puede ser la solución para la inseguridad que padece el país, el líder de Peruanos por el Kambio y muchos intelectuales adviertan del riesgo de que la vuelta del fujimorismo al poder consolide a Perú en un narcoestado. No es el único En una encuesta del año pasado el 70 % de los peruanos ya decía ser consciente de ese riesgo.En los debates de campaña salieron a relucir datos que abundan en esa línea.

De los 73 congresistas fujimoristas electos 11 están siendo investigados por lavado de dinero, cinco de ellos por dinero del narcotráfico.

En uno de esos debates el candidato del PPK pidió a su rival explicaciones sobre un alijo de 91 kilos de cocaína confiscados por la Policía en un almacén de su hermano menor. Estimaciones fiables apuntan que Perú exporta anualmente cocaína por un importe que oscilaría entre los 8.000 y los 10.000 millones de dólares. ?

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