Los sindicatos extienden las protestas a las nucleares para colapsar Francia

París tira de las reservas estratégicas de petróleo para evitar el desabastecimiento


París / Colpisa

Con un tercio de las gasolineras sin existencias, los sindicatos han ampliado los paros a las 19 centrales nucleares con el propósito de colapsar la economía de Francia, que hoy asiste a la octava jornada de lucha contra la reforma laboral. Intransigente frente al desafío sindical, el Gobierno socialista ha recurrido a las reservas estratégicas de combustible para reabastecer los surtidores y ayer desbloqueó por la fuerza el undécimo depósito de carburantes desde el comienzo de la crisis.

Mientras seis de las ocho refinerías francesas están paradas o funcionan bajo mínimos, la central nuclear de Nogent-sur-Seine, situada a un centenar de kilómetros de París, ya se ha visto afectada por la movilización iniciada hace dos meses y medio. Uno de sus dos reactores está parado desde el martes por un problema técnico y los sindicalistas se han confabulado para que no vuelva a arrancar. La CGT, que lleva la voz cantante de la protesta, ha llamado a la huelga a las demás centrales para provocar cortes en el suministro de energía eléctrica, en un 75 % de origen nuclear.

Los paros en el sector energético se suman a las convocatorias en el transporte ferroviario, el control aéreo y los puertos. La jornada de hoy servirá para calibrar la participación en las manifestaciones callejeras, estabilizadas a la baja desde el pico del 31 de marzo, que a menudo derivan en altercados violentos. De momento, la huelga en la compañía pública de ferrocarriles SNCF tuvo ayer el porcentaje más bajo al ser secundada tan solo por el 10,6 % de los empleados. Pero se cancelaron decenas de trenes, entre ellos el 40 % de los que circulan entre Francia y España. 

Psicosis ciudadana

En plena psicosis ciudadana de sequía petrolera, François Hollande aseguró en el Consejo de Ministros que «se hará todo para garantizar el aprovisionamiento de los franceses y de la economía». El Estado ya ha utilizado tres días de los 115 disponibles en las reservas estratégicas obligatorias por los tratados internacionales. «Nuestro problema principal es seguir enviando un máximo de camiones a las gasolineras, ya que el consumo ha triplicado el habitual», declaró el secretario de Estado de Transportes, Alain Vidalies, en alusión al fenómeno del acaparamiento.

El Gobierno también ha autorizado por decreto la derogación transitoria de las reglas de tiempo al volante y de reposo en los transportes de hidrocarburos. No descarta el recurso de obligar a trabajar por la fuerza de la requisa de servicios públicos a los huelguistas de las refinerías como reclama la oposición de centroderecha y ya hizo el conservador Nicolas Sarkozy en el 2010 con motivo del pulso sindical contra la reforma de las pensiones.

«La CGT no dicta la ley en este país», proclamó el primer ministro, Manuel Valls, en la Cámara de Diputados, de regreso en Francia tras tres días de viaje oficial por Oriente Medio. «Los que bloquean los sitios petroleros no están concernidos por la ley del trabajo», observó en referencia a su condición de empleados parapúblicos.

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