Las huelgas acorralan a Hollande a tres semanas de la Eurocopa

Los paros y bloqueos de refinerías acercan al país al desabastecimiento de gasolina


París / Colpisa

La escalada de la tensión social en Francia va en aumento a tres semanas del inicio el 10 de junio de la Eurocopa de fútbol y ha derivado en enfrentamiento directo entre la CGT, el principal sindicato del país, y el Gobierno socialista enrocado en la defensa de su controvertida reforma laboral. Las fuerzas del orden comenzaron ayer a desmantelar los bloqueos con piquetes de refinerías y depósitos de combustibles que han agotado las existencias en un 20 % de las gasolineras por el fenómeno de acaparamiento por parte de los automovilistas que ha quintuplicado las ventas ordinarias.

Al cabo de dos meses y medio de pulso sindical sin apenas eco en el sector privado y con cotas bajas de participación en las manifestaciones callejeras, la CGT ha optado por endurecer sus acciones mediante la apuesta por la movilización en sectores neurálgicos en los que es mayoritaria, como el petroquímico y los transportes públicos, para colapsar la actividad económica.

En la compañía estatal de ferrocarriles SNCF, donde hoy comienza una quinta jornada de paro, ha presentado un aviso de huelga prorrogable desde el 31 de mayo mientras todos los sindicatos de la aviación civil llaman a parar los días 3, 4 y 5 de junio y hay una convocatoria ilimitada en el metro, autobuses y tranvías de París a partir del 2 de junio. La coordinadora de las siete centrales contestatarias ha organizado mañana la octava jornada de lucha a nivel nacional y preparado una novena cita el 14 de junio con una manifestación única en París en plan demostración de fuerza. En contraste, los estudiantes han vuelto a clase ante la proximidad de los exámenes y los camioneros han cesado la protesta tras obtener garantías sobre el pago de las horas extraordinarias.

Cuando el fantasma del desabastecimiento en carburantes comenzó a generar largas colas y nervios en las gasolineras, el presidente François Hollande salió a la palestra para denunciar «un bloqueo que se basa simplemente en la estrategia de una minoría». «En Mayo del 68 eran millones los estudiantes y obreros que ocupaban universidades y fábricas. Aquí estamos ante un conflicto bastante tradicional», relativizó el socialista, decidido a arrostrar el desafío de la CGT, un sindicato que llamó a votar por él en las presidenciales del 2012. 

En junio, al Senado

«Ya basta, es insoportable», clamó el primer ministro, Manuel Valls, para reiterar que el Gobierno no retirará la ley del Código de Trabajo «porque si no ya no se puede reformar en este país». El texto va en junio al Senado, donde la oposición de centroderecha es mayoritaria, para volver en julio a la Asamblea Nacional con el probable riesgo de una nueva moción de censura conservadora contra el Gobierno a la que esta vez el sector crítico socialista podría respaldar.

En la sesión de control parlamentario, el secretario de Estado de Transportes, Alain Vidalies, afirmó que «el Gobierno se compromete a liberar el conjunto de los depósitos». El primer desmantelamiento de los piquetes se produjo de madrugada en la refinería de Fos-sur-Mer que alimenta a Marsella y su región.

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