El Gobierno concede la nacionalidad española a seis opositores

García-Margallo se reunirá con Rodríguez Zapatero y Albert Rivera para analizar su viaje a Venezuela


Redacción / La Voz

La «persecución política y judicial» a la que viven sometidos en su país es la razón por la que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, justificó que el Consejo de Ministros del viernes decidiera conceder la nacionalidad española a seis venezolanos. Se trata de dos familiares del líder opositor encarcelado Leopoldo López, su hermana Cristina y el marido de esta, Herman José Sifontes Tovar, y del empresario Luis Carlos Serra Carmona, presidente del periódico presidente del diario El Nacional, su mujer y sus dos hijos.

Sáenz de Santamaría recordó que «en el Consejo de Ministros del pasado 11 de diciembre se aprobó la concesión por carta de naturaleza de la nacionalidad española a los padres de Leopoldo López». «Hoy lo hacemos en los mismos términos a su hermana y a su cuñado», añadió. Esta decisión, que la número dos del Gobierno en funciones calificó de «ejercicio de responsabilidad» del Ejecutivo, permitirá a estas seis personas, «sumamente afectadas» por la persecución que sufren, a afrontarla «con mayores garantías democráticas».

Al referirse a la hermana y el cuñado de Leopoldo López, la vicepresidenta describió su situación como «dramática», como consecuencia del «acoso político que injustamente sufren su hermano, su padre y, en general, toda la familia».

Serra, que está demandado ante la Justicia por las informaciones de su periódico, es, además, militante del Partido Acción Democrática. Tras explicar que sus padres son españoles, Sáenz de Santamaría recordó que, a raíz de la publicación de información sobre las investigaciones judiciales sobre el anterior presidente de la Asamblea Nacional y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, Serra sufrió persecución política, lo que motivó su salida del país junto a su familia.

Margallo, Zapatero y Rivera

El ministro de Asuntos Exteriores quiere reunirse en las próximas horas con Albert Rivera y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero para evaluar si es «útil» que el líder de Ciudadanos viaje a Caracas la próxima semana, donde ha sido invitado a intervenir en la Asamblea Nacional. José Manuel García-Margallo, que dejó claro que, «evidentemente», la última palabra la tiene Rivera, convocó la reunión tras el aumento del clima de estallido social en Venezuela y de que el número dos del partido en el Gobierno, Diosdado Cabello, ordenase que el líder de Ciudadanos sea expulsado del país nada más llegar al aeropuerto. El ministro, que quiere contar con la opinión de Zapatero, recién llegado de una labor de mediación en Venezuela, piensa que la visita de Rivera a Caracas sería «razonable, útil, si contribuye a la reconciliación nacional». Por contra, le aconsejará, según Colpisa, que no vaya si, tras el análisis conjunto, concluye que el viaje no será «útil» ni «fructífero» porque no contribuye a la reconciliación nacional «sino a exacerbar los ánimos».

Albert Rivera no tiene a día de hoy intención alguna de suspender su visita, en la que el martes tiene previsto apoyar en la Asamblea Nacional «a la mayoría social del pueblo venezolano», pedir la amnistía de los presos políticos y respaldar el referendo revocatorio que pretende desalojar del Gobierno a Nicolás Maduro.

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