Otra víctima de la deriva autoritaria del «sultán»

La unidad del partido en el gobierno salta por los aires


Redacción / La Voz

La ruptura del tándem Erdogan y Davutoglu ha sido fulminante y sin piedad. El presidente se deshace de un político dócil reconvertido en crítico que decidió cruzarse en su deriva autoritaria. Es lo que tiene aspirar a ser el «sultán» que finiquite la herencia de Atatürk, el padre de la Turquía moderna y laica.

¿Por qué ha caído en desgracia Davutoglu?

En su año y medio como jefe de Gobierno y presidente del AKP (cargos que siempre van unidos), Davutoglu se hizo un hueco en la escena política tanto interna como internacional. Uno de sus logros es el acuerdo migratorio con la UE, a cambio de 6.000 millones de euros, la exención del visado para los turcos y la promesa de reactivar la adhesión. Berlín y Bruselas celebraron su talante moderado, Erdogan, no.

¿Cuáles son sus diferencias?

En los últimos meses cada vez eran más visibles sus diferencias en política interna y exterior. Pero el detonante de la crisis fue la falta de apoyo del primer ministro al proyecto de Erdogan de implantar un sistema presidencialista que le dé plenos poderes, aunque gran parte ya se los ha tomado de facto. Para aprobar la reforma, que debe pasar por un referendo, el partido AKP necesita una mayoría del 60 % en el Parlamento, pero tras las elecciones de junio le faltan 13 escaños.

¿Cuándo comenzó la campaña contra él?

El primer golpe de la campaña destinada a socavar la autoridad de Davutoglu se produjo el día 28 cuando la ejecutiva del AKP recortó sus poderes como presidente, aprovechando que este estaba en Doha cerrando una acuerdo para abrir una base militar conjunta con Catar. Dos días después apareció el blog El informe Pelícano -el mismo título del filme de conspiraciones en Washington protagonizado por Julia Roberts-. Aunque no tenía firma, su autor pronto fue identificado como un periodista leal a Erdogan. En el blog se encumbra al presidente y se acusa a Davutoglu de traicionar a Erdogan y a la patria, venderse a Occidente y ser «su caballo de Troya» en Turquía. 

¿Y las repercusiones?

La unidad de la que hacía gala el AKP ha saltado por los aires. Pero su crisis podría desestabilizar a un país cada vez más polarizado y que afronta la guerra siria, el terrorismo del Estado Islámico y la reanudación de los combates con la guerrilla kurda del PKK.

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