Erdogan se enfrenta a Bruselas al negarse a cambiar la ley antiterrorista

«Iremos por nuestro camino, id por el vuestro», declaró el presidente turco a la Unión Europea


Amán / Corresponsal

Poco ha tardado el presidente Recep Tayyip Erdogan en mostrarse fortalecido tras deshacerse del primer ministro, Ahmet Davutoglu. Lo primero ha sido plantar cara a Bruselas, al negarse a reformar la ley antiterrorista para avanzar en la exención de visados para los turcos, además de insistir en su pretensión de modificar la Constitución para consolidar un régimen presidencialista en Turquía. Los temores que suscitaba la salida de Davutoglu, por cuanto otorgan más poder a Erdogan, se reflejan ya en un enfrentamiento con Europa.

«Lo siento, vamos por nuestro camino, ustedes vayan por el suyo. Negocien un acuerdo con quien ustedes puedan», retó Erdogan a Bruselas a buscar otro socio para frenar el flujo de refugiados o aceptar sus condiciones.

La modificación de las leyes antiterroristas es uno de los cinco puntos que Ankara aún debe cumplir de los 72 que le exige Bruselas para eliminar el visado a los turistas turcos, en el marco del tratado de deportación de refugiados. Entre ellas, había medidas relativas a la corrupción, la cooperación judicial, la colaboración con la Europol y adaptar la legislación sobre protección a la europea. «Turquía está rodeada por organizaciones terroristas y por quienes las apoyan, y ahora la UE nos pide cambiar la legislación antiterrorista para eliminar el visado», criticó Erdogan.

El presidente turco cree que su país ya ha cumplido y no accederá a este último fleco para que pueda ser aprobado en junio. El ministro de Asuntos Europeos, Volkan Bozkir, defendió que ya restringieron la definición de terrorismo, al añadir que debía ser un «peligro abierto e inmediato» para el orden público. «En un momento con tantos muertos, no nos podemos permitir ese lujo», declaró al rechazar más modificaciones.

El acuerdo migratorio, en peligro

La UE era consciente del impacto de la salida del primer ministro, aunque al principio se mostró cauta. Terminó calificando la decisión de «mala noticia», ya que podría poner en peligro el acuerdo migratorio. Las negociaciones se llevaron directamente con Davutoglu, por su carácter más moderado. En ellas intervino Angela Merkel, quien espera que «el tratado se respete». Pero varios sectores de la política alemana alertan sobre el creciente autoritarismo de Erdogan. De hecho, ayer el presidente turco aprovechó para defender la celebración «lo antes posible» de un referendo constitucional que cambie el actual sistema parlamentario por uno presidencialista. «Para ser fuerte y garantizar la estabilidad y confianza, en lugar de las continuas crisis que se abren paso en el sistema actual, es necesario someter [la reforma de la Constitución] cuanto antes a nuestra nación», sostuvo.

Davutoglu, que el próximo 22 de mayo dejará de ser el líder del partido islamista AKP, fundado por Erdogan, se había mostrado poco entusiasta de esta reforma, que el actual presidente considera una «prioridad».

Condenado un periodista a 5 años de prisión

«Estoy bien. Aquellos que me señalan son responsables», declaró en un tuit Can Dündar, director del diario «Cumhuriyet». Lo escribió poco después de que un hombre intentará dispararle al grito de «eres un traidor», a las puertas del tribunal donde esperaba la lectura de la sentencia por la que finalmente fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión por revelación de secretos de Estado tras publicar imágenes sobre un supuesto cargamento de armas escoltado por agentes secretos desde Turquía a Siria. Las balas no le alcanzaron, pero hirieron a un compañero. El agresor, de 30 años, fue reducido por varios periodistas. Erdem Gül, jefe de la redacción, fue condenado a cinco años. foto reuters

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