China pone coto a las oenegés extranjeras

Una nueva ley limita la actuación de estas organizaciones y da a la policía facultades para controlarlas


Pekín / E. La Voz

Desoyendo las críticas internacionales, China ha dado un paso más en su política restrictiva al aprobar una ley que intensifica su control sobre las oenegés extranjeras que operan en su territorio. Más de un año después de que se aprobara el primer borrador, el Parlamento chino dio luz verde a una ley que ya había sido criticada por activistas debido a las cortapisas que impone.

Según los cálculos oficiales, ofrecidos en una rueda de prensa en el Palacio del Pueblo de Pekín a la que asistió este periódico, cerca de 10.000 organizaciones extranjeras se verán afectadas por esta norma a partir del 1 de enero de 2017, fecha en la que entrará en vigor. A partir de entonces, el ministerio de Asuntos Civiles dejará de ser el encargado de registrarlas y pasarán a ser controladas por la policía.

Aunque apenas han trascendido los detalles del documento, la agencia oficial de noticias Xinhua asegura que las oenegés tendrán que estar «registradas» en una agencia controlada por el Gobierno chino y rendir cuentas sobre sus actividades. Además, la policía podrá interrogar a sus directores y paralizar sus actividades «en cualquier momento» si considera que están poniendo el peligro «la seguridad nacional».

La nueva norma también prohíbe a las oenegés inmiscuirse en asuntos políticos ni dar apoyo financiero a otras entidades, así como participar en actos religiosos ilegales. Entre las medidas de control destaca la creación de una lista negra en la que figurarán las organizaciones que no cumplan los nuevos requisitos.

Esta ley llega con polémica después de que sus tres borradores hayan recibido las críticas de organismos y autoridades de Estados Unidos y Europa. Inmediatamente después de su aprobación, entidades como Amnistía Internacional denunciaban que «la nueva ley tendrá serias consecuencias sobre la libertad de expresión y asociación, que ya están muy restringidas por las actuales leyes y políticas». Human Rights Watch asegura que, con esta norma, Pekín socava aún más las libertades de la sociedad civil.

«Aunque un buen número ha contribuido a la cooperación internacional y al proceso de reforma y apertura de China, hay una pequeña proporción de oenegés extranjeras que han planeado o perpetrado actividades que dañan la seguridad nacional», aseguró Zhang Yong, el representante de la Asamblea Nacional Popular, para justificar la decisión.

En la actualidad, en China continental trabajan oenegés medioambientales, de caridad, educación o cultura. Sin embargo, organizaciones que defienden los derechos humanos tienen su base en Hong Kong, donde gozan de mayor libertad. Precisamente, estas entidades vienen denunciando que los dos últimos años ha habido un retroceso en cuando a libertades. De hecho, esta ley se sumaría a la de Seguridad Nacional y a la Ley Antiterrorista aprobada en diciembre, en lo que varios organismos internacionales ven como un intento por controlar ideológicamente a una sociedad que cada vez está más informada.

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