Bruselas advierte que se gesta una nueva crisis migratoria en el Mediterráneo central

Cristina Porteiro
cristina porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

KOSTAS TSIRONIS | EFE

El fenómeno migratorio en el Mediterráneo central se reactiva y puede estarse gestando otra crisis migratoria a las puertas de Europa

14 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Hasta 4.000 migrantes fueron rescatados en menos de 48 horas en las costas de Sicilia a principios de esta semana. La cifra para el conjunto de Italia en lo que va de año asciende 19.900 personas. Esto significa que el fenómeno migratorio en el Mediterráneo central se reactiva y que se puede estar gestando otra crisis de refugiados a las puertas de Europa.

«Si vemos los números de futuros migrantes esperando en las costas de Libia, observamos que la situación es alarmante», advirtió ayer en la Eurocámara el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. El cierre de la ruta de los Balcanes y la política de expulsiones puesta en marcha entre la UE y Turquía en Grecia están desviando los flujos. El polaco tiene los ojos puestos en Italia y Malta, países en primera línea. «Debemos brindarles solidaridad», pidió ayer a los líderes europeos, una demanda que ha sido ignorada a lo largo del último año. «En la ruta de los Balcanes actuamos demasiado tarde. Eso supuso el cierre de fronteras dentro de la Unión. Debemos evitar que se repita esa situación», insistió. 

El temor a que la UE vuelva a reaccionar tarde y mal tiene atenazada a Bruselas. Si los 28 no mueven ficha pronto, el peor de los escenarios está garantizado. La Comisión Europea es consciente de que no podrá firmar con Libia, un país sumido en el caos, un acuerdo como el que selló con Turquía para que le ayude a mantener los flujos migratorios a raya. Precisamente sobre este acuerdo se pronunció ayer Tusk, quien admitió compartir parte de los «dilemas morales» en torno al plan. «Somos conscientes de sus puntos débiles. Hicimos todo lo posible para que se respete la dignidad humana», se justificó antes de admitir que «sin esto seríamos incapaces de frenar una catástrofe política, la caída de Schengen, la sensación de inseguridad y el triunfo del extremismo».

Para los socialdemócratas europeos, la única solución pasa por un mecanismo de reubicación de refugiados permanente y sistemático por cuotas. ¿Qué pasa si un país no cumple con sus compromisos? «Sanciones. No se puede por un lado castigar a un país por déficit excesivo y que no se haga nada ante el sabotaje de otras decisiones de la UE», propuso el líder de los progresistas en la Eurocámara, Gianni Pittella.

El líder de la delegación popular española, González Pons, urgió a cumplir con los compromisos de acogida: «Llamarse europeo y solidario tiene un precio. Para dar lecciones hay que dar ejemplo y Europa no lo está haciendo», señaló, a pesar de que el Gobierno español solo acogió desde el año pasado a 18 refugiados.  Desde la bancada liberal, la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa advertía de que el plan apoyado por los conservadores no funcionará. «Seguirán llegando sin esperanza y los que sobrevivan no olvidarán nuestro maltrato. Esto es una bomba de relojería».