El juez De la Mata afea la falta de colaboración de EE.UU. en la investigación de una peligrosa célula yihadista ceutí

En mayo se requirió sin resultado que tanto Microsoft como Facebook desvelasen determinados correos electrónicos de los procesados


Madrid / Colpisa

El 7 de enero del 2015 los hermanos Said y Cherif Kouachi mataron a 12 trabajadores de la revista Charlie Hebdo. Este atentado elevó el nivel de alerta antiterrorista en la UE y se sucedieron una serie de operaciones policiales con el viento favorable de la psicosis colectiva. En España, el 24 de enero compareció el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para anunciar que los cuatro detenidos horas antes en Ceuta -después se sumarían dos más- estaban «fuertemente radicalizados» y dispuestos «a cometer un atentado y si hubiese sido necesario incluso a inmolarse». Más aún, aseguró que, según la Policía, la célula desarticulada en la operación Chacal guardaba «gran paralelismo» con los hermanos Kouachi, ya que tenían una fuerte «preparación psicológica, además de física y en el manejo de las armas». Las sospechas de un posible atentado llevó al entonces juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz a decretar la prisión incondicional de los detenidos. Interior subrayó además que los arrestados, las parejas de hermanos formadas por Farid, Mohamed y Yunes Mohamed al Lal y Anuar y Reduan Alí Amzal, además de Abdel Lah Ahmed, «formaban parte activa de una célula y actuaban siguiendo las consignas del líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi.

¿Amenaza potencial?

Unas consignas que se centraban tanto en la necesidad de reclutar combatientes para Siria e Irak, como en la idoneidad de cometer atentados. Esto, unido a un vídeo colgado en Facebook por uno de los detenidos, en el que aparece haciendo ejercicios militares y dando gritos en favor de la yihad, llevó a la Policía a «neutralizar» la amenaza que constituía este grupo de españoles de origen marroquí con residencia en el barriada Príncipe de Ceuta.

Un año y dos meses después de aquella operación, el juez José de la Mata (titular ahora del juzgado) cerró ayer la causa y procesó a los seis investigados. En su auto, el magistrado critica la falta de colaboración de EE.UU. que ha impedido completar la investigación de la peligrosa célula yihadista. En mayo se requirió sin resultado que tanto Microsoft como Facebook desvelasen determinados correos electrónicos de los procesados para sustentar los indicios incriminatorios. El hecho es que la investigación se inició por delitos penados con entre seis y 12 años de prisión, y termina con otros con penas inferiores a entre dos y cinco años.

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