Redacción / La Voz

Barack Obama está haciendo historia con su visita a Cuba, pero qué consecuencias prácticas va a tener. ¿Cuándo se verá el cambio? ¿Será solo económico? Algunos han visto en el chaparrón con que recibió La Habana a la primera familia de EE.UU. un paralelismo con los equilibrios de Obama en su visita al régimen enemigo durante más de 50 años. El tiempo dará el veredicto. En medio de las dudas y recelos, lo que parece claro es que la apertura económica ha empezado y eso puede llevar a la caída del castrismo o al menos ese es el objetivo.

¿Por qué la frialdad oficial en el recibimiento?

La Habana ha optado por imponer un perfil bajo a la visita de Obama: Raúl Castro no acudió a dar la bienvenida a su invitado, no hubo una multitudinaria recepción oficial ni los cubanos se echaron a las calles banderita en mano, y la cobertura en la prensa oficial fue mínima. Con esto el presidente cubano quiso dejar claras sus profundas diferencias. Hospitalidad cubana sí, pero mis amigos son los que son (Maduro acababa de abandonar la isla) y la política interior ni tocarla. Y eso incluye el asunto de los derechos humanos. En mayo del 2015, Castro sí acudió al aeropuerto para despedir a François Hollande como cierre de un viaje en el que no se abordó ese espinoso tema. Obama no esconde que desea el fin del régimen castristas, pero descarta la estrategia utilizada hasta ahora por su país. En la rueda de prensa de ayer, lo más repetido fue convivencia civilizada y respeto a las diferencias. «He venido a La Habana a tender mi mano amistosa al pueblo cubano», escribió poco antes en Facebook. Pero también insistió en que quiere «escuchar de primera mano» a los cubanos, y eso incluye a los disidentes, con los que hoy se ha citado.

¿Va a cambiar la imagen de Estados Unidos?

Es su objetivo. Obama se esfuerza en desterrar la imagen de pato cojo que se atribuye a los presidentes en su último año de mandato. Quiere engordar su legado con el entierro del último vestigio de la guerra fría en América. Su siguiente escala es Argentina y como gesto para la reconciliación desclasificó los archivos sobre la implicación del Pentágono y la CIA en los golpes militares. Hoy emulara la diplomacia del ping-pong de Nixon con China en 1972 con la diplomacia del béisbol. Imágenes para la historia.

¿Para cuándo el fin del embargo?

Con el Congreso dominado por los republicanos, el fin del embargo quedará sin resolver en la presidencia de Obama, que solo lo ha relajado con medidas para mejorar la vida de los cubanos y promover los intereses de EE.UU. Ha vendido el deshielo envuelto en el olor al dinero de nuevos negocios. Ni los republicanos podrán oponerse cuando los empresarios comiencen a sacar rédito del acercamiento. El objetivo es que la apertura de la economía conducirá al fin del castrismo. Cuando el octogenario Raúl Castro decida pasar el mando a su sucesor, y eso ocurrirá pronto, EE.UU. tendrá un interlocutor diplomático en el malecón habanero. El 58 % de los estadounidenses aprueba el restablecimiento de las relaciones, mientras el exilio de Miami (que ya nada tiene que ver con los ultras de Mas Canosa) ve con buenos ojos poder viajar y llevar más remesas a la isla.

¿Y los intereses españoles?

Está en juego el futuro de unas 230 empresas españolas y casi mil millones de euros en exportaciones. Pese al desembarco yanqui y europeo y la falta de afinidad con el Gobierno de Rajoy, España es el tercer socio comercial de Cuba y está bien asentada, incluso los estadounidenses ven con recelo que las grandes cadenas de hoteleras españoles serán las que se beneficien del turismo estadounidense.

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Y después de la visita ¿qué va a cambiar?