Grecia podrá expulsar a Turquía a todos los refugiados que lleguen a partir de mañana

Bruselas y Ankara sellan un acuerdo que pretende aliviar la presión migratoria sobre Europa

España se sumó a la precaución de Italia por el desplazamiento a Libia de las rutas de entrada de migrantes a Europa.
España se sumó a la precaución de Italia por el desplazamiento a Libia de las rutas de entrada de migrantes a Europa.

bruselas / corresponsal

Fumata blanca. La Unión Europea y Turquía sellaron ayer el polémico acuerdo migratorio que intentará poner fin al flujo irregular de personas entre el país vecino y Grecia. Tras casi 48 horas de negociación ininterrumpida y varios momentos de alta tensión, los 28 líderes europeos y su homólogo turco, Ahmet Davutoglu, estrecharon sus manos. «Hoy es un día histórico», celebraron ante los periodistas. En esencia, el plan acordado permitirá a la UE expulsar a todos los refugiados, sean sirios o de otras nacionalidades, desde las islas griegas a Turquía. Ankara recibirá a cambio dinero y varias concesiones políticas en torno a la liberalización de visados y negociación de adhesión al club europeo. Pero, ¿cómo se articularán los mecanismos?

Devoluciones

Una tarea hercúlea. «Todos» los migrantes irregulares que crucen desde Turquía a las islas griegas desde mañana mismo serán devueltos al país vecino. Aunque el acuerdo excluye «cualquier tipo de expulsiones colectivas», las demandas de asilo, que se tramitarán una a una en Grecia, podrán ser denegadas. ¿Por qué? Porque Turquía se compromete a cumplir con los estándares internacionales de protección de refugiados, lo que la convierte en un «tercer país seguro». Para poner en marcha este programa en dos días será necesario movilizar al menos a 4.000 personas en las islas. Expertos, intérpretes, policía, enlaces griegos y turcos. «Es una tarea hercúlea. El mayor reto al que se ha enfrentado la UE hasta el momento», aseguró ayer el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. El calendario se ha anticipado para evitar que la dilatación de plazos provocase un efecto llamada, un aluvión de migrantes temerosos de encontrarse con las puertas cerradas en los próximos meses. 

Reasentamiento

El cupo de los 72.000. Una vez que los flujos se terminen o se reduzcan de forma «sustancial», la UE empezará a reasentar refugiados desde Turquía. Un sirio por cada ciudadano de esa nacionalidad que Ankara haya readmitido desde Grecia. El límite son 72.000. Hasta ahí puede llegar el acuerdo. Una vez que se supere la cifra, los 28 deberán volver a regatear con Turquía si la crisis aún no ha remitido. ¿Cumplirá la UE con la promesa? Aunque el esquema de reasentamiento es «voluntario», los países deberán ponerse de acuerdo para repartirse a los refugiados si quieren que el país vecino siga haciendo de guardián en su frontera exterior. 

Concesiones

El desdén de Erdogan. «En un momento en que Turquía acoge a tres millones de refugiados, aquellos que no pueden encontrar sitio para unos cuantos, aquellos que los tienen en condiciones vergonzosas en el centro de Europa, deberían mirarse primero a sí mismos», espetó ayer el presidente turco Erdogan, quien no desaprovecha la ocasión para desdeñar a sus socios europeos. La UE, desesperada, acabó cediendo a las demandas de Ankara. Además de los dos cheques de 3.000 millones que extenderá hasta el 2018, la UE se compromete a liberalizar los visados turcos a finales de junio si Turquía cumple los 35 criterios que todavía tiene pendientes. También se va a «reenergizar» el proceso de adhesión a la UE, a pesar de las reticencias de países como Chipre, Francia y la propia Alemania. Los 28 aceptaron que se abra un nuevo capítulo de negociación antes de julio. «Estamos al inicio de un proceso que llevará años y años. La negociación no significa membresía», matizó el francés François Hollande, dejando claro que la intención real de la UE es que Turquía se quede fuera.

Atención a Grecia

Preparar mantas. Ahora la urgencia es ayudar a Grecia. Se calcula que unos 50.000 refugiados se encuentran atrapados en su territorio. La UE vuelve a encomendarse a la buena voluntad de los socios para «acelerar» por enésima vez un programa de reubicación fallido. Bruselas aspira a alcanzar un ritmo de crucero de 6.000 personas al mes. «Europa tendrá éxito superando este difícil test», aseguró ayer Merkel. «Que vayan preparando mantas los griegos», recomienda con sarcasmo una fuente del Consejo.

Tsipras afirma que se impuso el «sentido común»

Solo hay una manera de hacer que el plan migratorio funcione y es imprimir velocidad a las expulsiones. Si Grecia no consigue coordinar esfuerzos con Turquía, los migrantes seguirán acumulándose en sus fronteras. Ninguno de los que están atrapados podrá ser deportado porque el acuerdo solo se aplicará a los que lleguen a partir de mañana. El primer ministro heleno, Alexis Tsipras, reconoció ayer que su país necesita ayuda urgente para poner en marcha el programa «lo antes posible». Después de celebrar que en la UE se haya impuesto «el sentido común», demandó a los socios que envíen en los próximos días más de 2.300 expertos  para poder echar a rodar un plan que no se cansó de alabar: «Hemos evitado que Grecia se convirtiese en un depósito humano», declaró. 

La urgencia y la necesidad para cerrar el acuerdo nublaron el debate en torno a la deriva autoritaria del Gobierno de Erdogan. Ni los colores, ni las ideologías ni los valores fundacionales de la UE pesaron en la reunión. Nadie se acordó de los límites a la libertad de prensa ni la persecución sin tregua contra los kurdos. «¿Por qué golpeamos constantemete a Turquía? No lo entiendo. Están haciendo un gran trabajo gestionando a tanta gente», justificó con cinismo el primer ministro holandés, Mark Rutte.

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