Merkel defiende el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para atajar la crisis de los refugiados

La canciller alemana instó a las personas acampadas en Idomeni que confíen en el Gobierno griego, que les ofrece un alojamiento en «claramente mejores condiciones»


La canciller de Alemania, Angela Merkel, defendió este miércoles el acuerdo entre la UE y Turquía que examina el Consejo Europeo a partir de mañana como una vía para atajar la crisis de los refugiados, pese a las contrapartidas que exige Ankara.

Merkel consideró en un discurso ante el pleno del Bundestag (cámara baja) que la propuesta turca de intercambiar demandantes de asilo legales por ilegales es una alternativa «segura» y «legal» para los refugiados, además de «controlable» por las autoridades.

No obstante, fuentes del gobierno han admitido las dificultades que supondrá ponerla en práctica y los recelos de varios socios europeos.

«La implementación de esta propuesta podría llevar a desbaratar el fundamento del negocio de los traficantes de personas en el Egeo, y dar en su lugar una alternativa legal que sería más segura para los refugiados y controlable para Europa», argumentó Merkel.

La canciller señaló que el objetivo de este polémico plan es «eliminar el aliciente» de tratar de cruzar el Mediterráneo de forma ilegal, a la vez que «ordenar» los flujos de refugiados y lograr un «reparto justo de las cargas» derivadas de la crisis. Así se podrá avanzar hacia una solución «duradera», «común» y «sostenible», señaló.

Merkel reconoció que el acuerdo alcanzado con Ankara la semana pasada -y que debe ratificar el Consejo Europeo- es un «toma y daca», un «compromiso» que busca un equilibrio entre los distintos intereses de las partes afectadas.

En este contexto, calificó de «totalmente comprensible» que Turquía demande aún más dinero de los 3.000 millones de euros ya acordados para proyectos relacionados con los refugiados, sobre todo para colegios y hospitales, ya que esa cantidad inicial era «un primer paso».

Sobre las contrapartidas que demanda Ankara, como la eliminación de los visados para los turcos que viajan a Europa y la hipotética aceleración del proceso de adhesión de Turquía a la UE, Merkel se mostró algo más escéptica.

La canciller subrayó que para dar pasos en la cuestión de los visados se tienen que reunir «totalmente» las condiciones y apuntó que la apertura de los capítulos relativos a la Justicia servirá para abordar con Ankara cuestiones como la libertad de prensa y el trato a los kurdos.

Las negociaciones del proceso de adhesión de Turquía a la UE siguen teniendo «final abierto», aseveró. Merkel destacó también que mientras Turquía acoge en la actualidad a 2,7 millones de refugiados con una población de unos 80 millones, Europa está sufriendo grandes problemas tras recibir a más de un millón de personas en el 2015, cuando sus habitantes son más de 500 millones.

Además, pidió a los refugiados acampados en la localidad griega de Idomeni, frente a la frontera con Macedonia, que confíen en el Gobierno griego, que les ofrece un alojamiento en «claramente mejores condiciones».

«Está claro que muchos refugiados se sienten decepcionados cuando no pueden viajar donde quieren, pero en Europa estamos de acuerdo en que no hay derecho a asilo en un país concreto», manifestó.

La situación ahora, a su juicio, es diferente a la que se registró el pasado verano en la frontera con Hungría, cuando Alemania decidió dejar paso libre a los refugiados que se dirigían hacia el país.

«Todas las personas tienen derecho a un trato digno y precisamente con ese objetivo trabajamos junto a Grecia, también para las personas que están ahora en Idomeni», subrayó.

La canciller reconoció en este contexto que su país se está «beneficiando» del cierre de fronteras acordado en los países de la ruta de los Balcanes, pero advirtió que ese «alivio momentáneo» no puede hacer olvidar la situación que se vive en Grecia.

Un refugiado en Atenas muestra un cartel en el que se lee «Mamá Merkel».
Un refugiado en Atenas muestra un cartel en el que se lee «Mamá Merkel».

«Esa situación no puede y no debe durar», recalcó la canciller, que resaltó que la solución, para que tenga éxito, debe ser conjunta.

Fuentes del Gobierno alemán admitieron hoy que la «implementación operativa» del acuerdo revestirá una «enorme complejidad» y que será preciso superar «enormes desafíos» jurídicos y logísticos.

A estas dificultades, agregaron, se unen las tensas relaciones entre Ankara y Chipre, cuyo presidente, Nikos Anastasiadis, insistió el martes en su negativa a abrir nuevos capítulos de la negociación con Ankara sobre su adhesión a la UE

El preacuerdo entre la UE y Turquía no puede darse por tanto por cerrado y no se descarta incluso, según esas fuentes, que si las negociaciones con Turquía discurren «en sentido positivo» acabe siendo necesario un nuevo encuentro más adelante, aunque tal vez no ya a escala de jefes de Estado y de gobierno.

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