El Gobierno francés suelta lastre en su reforma laboral

Ante la oposición de sindicatos y estudiantes, Hollande prometió «mejoras», pero descartó retirar el proyecto

Colpisa
París

El Gobierno francés suelta lastre ante la oposición sindical y estudiantil a la reforma laboral. Al día siguiente de la primera jornada de manifestaciones masivas de protesta, el poder socialista se mostró dispuesto a hacer concesiones, aunque en asuntos menores y marginales. El presidente, François Hollande, descartó retirar el proyecto pero prometió «mejoras» y dijo comprender la angustia de la juventud. El primer ministro, Manuel Valls, recibe hoy a las organizaciones estudiantiles antes de presentar el lunes a los interlocutores sociales una nueva versión del texto.

Contratos temporales y aprendices son los dos capítulos abiertos a rectificaciones apuntados por la ministra de Trabajo, Myriam el Khomri. Las pistas evocadas van orientadas a atajar la precarización galopante del empleo juvenil. Ambos temas afectan directamente al futuro profesional de la juventud, por primera vez movilizada contra un Gobierno de la izquierda. La primera pista consiste en aumentar las cotizaciones patronales en los contratos temporales. En la actualidad son del 5,5 % del salario bruto en los que duran entre uno y tres meses y del 7 % en los inferiores a un mes. Fueron incrementadas desde el 4 % en el 2013. Pero el 90 % de los nuevos contratos siguen siendo temporales, generalmente de corta duración. En contraste, el 87 % del conjunto de los asalariados franceses trabajan con contratos indefinidos, un porcentaje que apenas ha variado desde comienzos de los años 2000. «El contrato indefinido debe ser la vía general para entrar en la empresa», proclamó el jueves Hollande tras resaltar que el espíritu de la nueva ley «es que haya más empleo y más jóvenes que entren con contratos indefinidos» en el mercado laboral. «Lo que expresan los jóvenes es un sentimiento de precariedad al que hay que responder», dijo el jefe del Estado.

Huelga general

El aumento de las cotizaciones empresariales en los acuerdos precarios es una reivindicación sindical. Está sobre la mesa en la renegociación iniciada el 22 de febrero con la patronal del seguro de desempleo, cogestionado por los interlocutores sociales. Algunos sindicatos plantean que se contemple también en el proyecto de ley de la reforma laboral. El objetivo es atajar la alternancia entre períodos de paro indemnizado y contratos muy breves.

En el capítulo de los aprendices, la concesión sugerida es muy marginal. Con la reforma, la jornada máxima de los menores de edad no cambia. Sigue limitada a diez horas diarias y 40 semanales. Pero exige una petición de autorización previa al médico de empresa o a la inspección de trabajo. El proyecto gubernamental levanta la obligación de obtener la luz verde de esas dos instancias, que simplemente serían informadas. El Gobierno está dispuesto a dejar las cosas como están.

Las organizaciones de universitarios y bachilleres han anunciado una nueva jornada de lucha el próximo jueves para exigir la retirada de la reforma. Para el 24 de marzo, el Gobierne tiene previsto aprobar el proyecto de ley en Consejo de Ministros. Los sindicatos obreros y estudiantiles confabulados para enterrar el texto preparan una huelga general y manifestaciones el 31 de marzo.

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