El nuevo presidente pide a los portugueses «cerrar las heridas»

El conservador Revelo de Sousa buscará cohabitar con el Gobierno


Lisboa / E. La Voz

Las primeras horas de Marcelo Rebelo de Sousa como jefe del Estado portugués han estado repletas de señales que denotan cuán diferente quiere que sea su mandato del de su antecesor, el también conservador Aníbal Cavaco Silva, poco amigo de los cambios y encorsetado en su papel de máxima autoridad. La primera sorpresa se produjo cuando llegó al Parlamento andando el miércoles, sin coche oficial ni comitiva. Minutos después, con la soltura que lo caracteriza, saludó a los diputados, al Gobierno del socialista António Costa, con el que tendrá que cohabitar, y a los pocos invitados extranjeros presentes.

La sencillez del acto fue muy bien recibida por los medios lusos, que destacaron la reducida presencia de dirigentes extranjeros invitados, entre los que se encontraban el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, y el expresidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso. Como había dicho en reiteradas ocasiones, en su discurso del miércoles ante la Asamblea de la República, Rebelo de Sousa centró sus prioridades: «Cicatrizar las heridas [de la crisis] entre los portugueses tras el rescate» y «mirar a Europa y a África». Sobre Europa, el nuevo presidente recordó el miércoles que «Portugal tiene que ser fiel a sus compromisos internacionales sin dejar de ser solidarios, y así debe de ocurrir para solucionar la crisis de los refugiados». Juncker lo felicitó tras el acto y expresó su deseo de que el país esté «siempre» a la cabeza del proyecto europeo.

La cohabitación con Costa

Su discurso fue transversal, con guiños a la izquierda gobernante en sus referencias al combate a la desigualdad y la pobreza, y a la derecha opositora, en su llamamiento al respeto de las metas de déficit de la zona euro. «Es necesario salir del clima de crisis e ir más lejos en la calidad de la educación, salud, justicia y del propio sistema político», pidió el nuevo presidente.

Todo apunta a que los primeros meses de cohabitación entre el presidente de la República y el jefe del Gobierno luso se desarrollarán en un buen clima. El nuevo presidente luso tiene claro que es prioritaria la estabilidad política en Portugal y tranquilizar los ánimos de sus compatriotas, tras duros años de austeridad. Para muestra, Rebelo de Sousa parece dispuesto a dar el visto bueno al Presupuesto del 2016. Aunque el problema puede surgir cuando Bruselas exija a Portugal más recortes para cumplir el objetivo presupuestario y los socios a la izquierda de Costa no los acepten.

Entre los invitados estuvo Felipe VI, a quien, en una reunión bilateral improvisada, confirmó que España será su primer viaje oficial al exterior, el próximo día 17.

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