Medio centenar de sirios muertos en ataques a tres hospitales y una escuela

Las milicias kurdas prosiguen su avance, pese al castigo de la artillería turca


La Voz

La batalla por el control de Alepo corre el riesgo de derivar en una mini guerra mundial (como acierta a calificar The Washington Post) en la que las potencias se juegan no solo la victoria o la derrota en Siria sino también su implantación en el corazón de Oriente Medio. Desde el acuerdo para proclamar un alto el fuego a finales de semana, la lucha lejos de amainar se recrudece. El régimen de Bachar al Asad, Rusia y las milicias chiíes patrocinadas por Irán estrechan el cerco a los rebeldes en la provincia de Alepo. En el fragor de la ofensiva tres hospitales y una escuela recibieron ataques atribuidos a Rusia. La ONU ofreció un balance de 50 civiles muertos.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, acusó a Moscú de comportarse «como una organización terrorista» con sus «ataques bárbaros contra la población civil». «Mientras se negociaba [la paz en Siria], un misil lanzado por Rusia desde las aguas del mar Caspio impactó en un hospital y un colegio, lo que causó la muerte de civiles», subrayó.

Se refería a las catorce personas que perecieron en una escuela, en la que se refugiaban familias, y en un hospital materno-infantil en Azaz, cerca de la frontera turca. «Hemos evacuado del hospital a decenas de niños que no dejaban de gritar», relató a Reuters el médico Juma Rahal, que precisó que entre las víctimas hay al menos dos pequeños. Un vídeo de los activistas muestra a tres bebés en incubadoras en una sala destrozada.

Otros dos hospitales en Marat al Numan, en la vecina provincia de Idlib, fueron alcanzados por misiles. Uno de ellos está a cargo de Médicos Sin Fronteras (MSF). La oenegé confirmó que al menos siete personas fallecieron y otras ocho están desaparecidas, aunque «presumiblemente están muertas». El presidente de MSF Francia, Mego Terzian, atribuyó el bombardeo a las fuerzas sirias o rusas. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos apuntó directamente a Moscú, por las características del ataque. En cambio el embajador sirio en Moscú, Riad Haddad, culpó a cazas estadounidenses. «La fuerza aérea rusa no tiene nada que ver», declaró.

«Violación flagrante»

La Administración Obama criticó en un duro comunicado «la brutalidad del régimen de Al Asad» y puso «en duda la voluntad o la capacidad de Rusia de contribuir a detenerla». El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó lo que considera una «violación flagrante del derecho internacional».

A parte de los bombardeos rusos, a Turquía le preocupa la expansión de los kurdos por la frontera siria y que proclamen un estado independiente aprovechando el vacío de poder. Para frenar cualquier intento, la artillería turca golpea desde el domingo el avance de la milicia kurda (YPG), lo que no evitó que ayer entraran en la localidad de Tal Rifat, en manos de islamistas apoyados por Turquía, tras tomar Kafr Naya y Ain Daqna en días previos. Su siguiente objetivo es Azaz. Davutoglu ya advirtió que «no permitiremos que caiga».

Las expansión kurda es causa de fricciones entre Washington y Ankara. Si para Turquía el YPG es la filial siria de la organización terrorista kurdo-turca PKK, para EE.UU. es su mejor aliado en la lucha sobre el terreno.

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