La troika sube la presión sobre Costa

El FMI, el BCE y la Comisión Europea exigen a Lisboa más recortes y reformas para alcanzar este año el objetivo de déficit del 2,6 % 


lisboa / e. la voz

El jefe del Gobierno portugués, el socialista Antonio Costa, recibió ayer un tirón de orejas por sus políticas y previsiones económicas para este año. A las críticas de la semana pasada de los funcionarios, la oposición de centroderecha e incluso de sus socios de gobierno, el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista, se unieron ayer las de la troika. El FMI, el BCE y la Comisión Europea exigen a Lisboa más recortes y reformas para alcanzar este año el objetivo de déficit del 2,6 % y continuar con la senda de crecimiento de la economía portuguesa.

Las tres instituciones finalizaron ayer la tercera evaluación a Portugal desde que finalizó el rescate, en junio de 2014, y sus previsiones se alejan mucho de las del Ejecutivo de izquierdas. Las críticas se produjeron la víspera del viaje del primer ministro portugués a Berlín, donde hoy almorzará con la canciller Angela Merkel, y horas antes de que el colegio de Comisarios decida si autoriza o no el borrador de los presupuestos portugueses de este año. El tira y afloja entre Bruselas y Lisboa obligó esta semana a Costa a modificar varios puntos de dicho borrador y enviar otro, con subida de impuestos indirectos sobre el tabaco, los combustibles los bancos y los automóviles.

El FMI cuestiona las optimistas previsiones de Lisboa y advierte, en un duro informe, sobre «los riesgos de dejar de aplicar reformas y del escaso margen» con el que cuenta Costa. El FMI prevé para 2016 un déficit público del 3,2%, lejos del 2,6% que apunta Lisboa, y dos décimas por debajo de la estimación de Bruselas del 3,4%. La institución que preside Lagarde considera que «la falta de políticas reformistas en el Ejecutivo portugués y el ímpetu en el gasto público podrían perjudicar las proyecciones de crecimiento, empleo e ingresos». El FMI critica también el borrador de presupuestos, en el que ven un «debilitamiento» de la posición fiscal lusa.

El conservador Pedro Passos Coelho, al que Costa apeó del poder con el apoyo de comunistas y bloquistas, ha aprovechado la tormenta que cae sobre Costa para afianzar su liderazgo y presentar una nueva candidatura, ayer en Lisboa, a la presidencia de su partido. Al contrario de lo que le ocurre a Costa entre los socialistas, nadie cuestiona dentro del centroderecha el liderazgo de Passos, que espera la llegada de su próxima oportunidad.

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