Dos buques con base en Ferrol, destinados al mar Báltico para disuadir a Rusia

Las maniobras de la OTAN tienen por objetivo «contribuir a la estabilidad internacional», según el almirante Johnstone


Londres / e. La voz

La fragata Álvaro de Bazán y el buque logístico Cantabria, ambos con base en Ferrol, junto al barco británico Iron Duke, se encuentran estos días en los Royal Docks de Londres. Forman parte de la fuerza naval permanente de la OTAN llamada SNMG-1 y tienen la mirada puesta en hacer ejercicios en los mares del Norte y el Báltico para mejorar «la seguridad marítima y contribuir a la estabilidad internacional».

Una tarea nada fácil, tal y como reconoció en rueda de prensa ofrecida desde la Álvaro de Bazán Clive Johnstone, mando marítimo aliado. El vicealmirante reconoció no entender los objetivos de las operaciones estratégicas rusas, si bien cree que dan la sensación de ser poco claras y perdidas, por lo que no dudó en mostrar su preocupación.

Johnstone cree que, teniendo en cuenta cómo es la actividad marítima rusa, la respuesta tiene que ser «determinada y constante», a la par que ágil, para reforzar la seguridad marítima y garantizar el cumplimiento del derecho internacional del mar. En el discurso del británico reina la calma, pese a la tensión que espera encontrar en la zona en la que trabajarán las próximas semanas, que muchos comparan con la de la guerra fría. También reina el secretismo sobre los detalles del próximo destino de la SNMG-1 o qué tipo de maniobras llevarán a cabo.

Sin elevar la tensión

Además de referirse al comportamiento de Moscú, Johnstone no dudó en mencionar factores como la escalada del terrorismo internacional, el impacto de la inmigración, el desarrollo de las armas y la situación energética para recalcar que «los que toman decisiones lo tienen muy difícil para tener las cosas bajo control». Por eso la OTAN debe «tener mucho cuidado de ofrecer soluciones valiosas sin provocar una escalada de tensiones». Tras puntualizar que la situación ahora es muy diferente a la del pasado, añade que esto «exige planear» y apostar por la tecnología para estar siempre al mejor nivel.

El contralmirante español José Delgado, quien asumió el comando del grupo el pasado 18 de diciembre en una ceremonia celebrada en Cartagena, reconoció que los últimos días de entrenamiento intensivo le dieron al grupo «una integración eficaz». Al ser preguntado varias veces por los riesgos de los ejercicios, respondió con un «riesgos siempre los hay, la mar no es fácil», pero dejó claro que solo son ejercicios.

Para Delgado, el principal objetivo es profundizar en las capacidades y la cohesión, para mantener un alto nivel de disponibilidad operativa allí donde sean llamados por la Alianza. El contralmirante reconoció el privilegio que supone estar en Londres, «no solo por lo que la ciudad puede ofrecer a los equipos, sino por el honor de enarbolar la bandera de la OTAN en la ciudad más relevante».

En el caso de la Álvaro de Bazán, tras partir de su base en Ferrol a principios de enero y hacer paradas en Rota y Málaga, ya tiene lista a toda su tripulación, formada por 225 miembros, entre los que hay españoles, muchos de ellos gallegos, pero también canadienses, polacos, ingleses y holandeses. «Tenemos que asegurarnos de cómo trabajaremos juntos», recalcó Johnstone, y eso es lo que toca ahora.

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