Los países de la UE presionan para anular dos años el espacio Schengen

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS | CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

DJORDJE SAVIC | EFE

Bruselas lo considera un mal menor en su intento de salvar la libre de circulación

26 ene 2016 . Actualizado a las 16:50 h.

Dos meses. Ese fue el plazo que dio Bruselas la semana pasada a los líderes europeos para poner orden en sus fronteras internas y externas y evitar así el derrumbe de Schengen. El tiempo se agota, el ultimátum sigue sobre la mesa y los flujos migratorios no dan tregua. Los ministros europeos del Interior se reunieron ayer en Ámsterdam en busca de alternativas urgentes, parches para exprimir al máximo la normativa sin quebrar uno de los pilares fundamentales de la Unión: la libre circulación.

Los compromisos se han convertido en papel mojado. Nadie confía en la voluntad de sus vecinos para asumir responsabilidades. Esa es la razón por la que la mayoría de socios europeos solicitaron ayer extender hasta los dos años los controles fronterizos internos introducidos en Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Austria, Francia y Malta. Una medida «excepcional» que se podría adoptar si Bruselas constata que la «incapacidad persistente» de un país miembro para controlar sus fronteras supone un riesgo para la seguridad del resto. 

¿Y quién es ese socio incumplidor? La ministra austríaca del Interior, Johanna Mikl-Leitner, no tuvo reparos en apuntar directamente a Grecia, a la que amenazó el sábado con una «exclusión temporal» de Schengen. «Si no conseguimos proteger la frontera greco-turca, entonces la frontera exterior de la UE se desplazará hasta Europa central», volvió a señalar ayer antes del encuentro ministerial en el que se acusó al país heleno de inacción y de no aceptar ayuda: «Grecia debe hacer sus deberes. Queremos salvar Schengen (...) pero el tiempo está contado», advirtió el alemán Thomas de Mazière. 

Su homólogo griego, Ianis Mouzalas, se mostró asqueado por las «mentiras» de sus socios: «Estamos cansados de escuchar que no garantizamos la seguridad de nuestras fronteras (...) Algunos Estados no nos ayudan», se quejó, antes de recordar que los expertos que les habían prometido para reforzar los hotspots todavía no han llegado y que países como Marruecos o Pakistán no aceptan los retornos de migrantes. Las quejas no convencen a Mikl-Leitner: «Es un mito que la frontera greco-turca no puede ser protegida. La Marina griega tiene suficiente capacidad». 

Llamada a la calma

Bruselas trata de calmar los ánimos. El comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos, negó ayer que se hubiese propuesto la expulsión de Grecia de Schengen aunque reconoció que los países en primera línea «deben hacer más». España comparte el mismo punto de vista: «No soy partidario de aislar a países, sí de ayudar. No creo que aislar sea la solución... Grecia tiene 400 islas», señaló el ministro español Jorge Fernández Díaz. 

La solución común al desafío migratorio sigue en el aire. Los problemas continúan en la fachada externa del Mediterráneo oriental. La UE trató ayer otro empujón a la propuesta de Bruselas para crear un cuerpo europeo de fronteras con unos 1.500 efectivos. Alemania y Francia abanderan la iniciativa, que permitiría su despliegue forzoso en caso de crisis. Grecia y España rechazan de plano esa posibilidad. Atenas quiere conservar su soberanía y Madrid que no se ponga en duda su «responsabilidad y eficacia». 

Europol alerta del alto riesgo de que Europa sufra otra masacre del Estado Islámico

Europol no tiene duda de que habrá un nuevo atentado yihadistas en Europa, el único interrogantes es saber dónde. La Oficina Europea de Policía, alertó ayer del alto riesgo de que el Estado Islámico (EI) cometa nuevos atentados «a gran escala» y con muchas víctimas civiles, particularmente en Francia. Según el informe presentado ayer por el director de Europol, Rob Wainwright, los atentados de París marcaron un claro cambio en el modus operandi del EI. Ahora, el grupo yihadista parece capaz de perpetrar ataques «complejos y bien coordinados» cuando lo desea y en cualquier lugar.

La inteligencia europea cree que el califato cuenta con un comando de acción exterior adiestrado para perpetrar atentados, sin dejar de incentivara los llamados lobos solitarios. También considera que el componente religioso utilizado para captar a los yihadistas está siendo reemplazado por factores «más sociales». Los kamikazes son ahora «más héroes que mártires religiosos».