Merkel busca en Turquía el respaldo que le falta en casa

En un momento en que Berlín y Ankara debían mostrar más unidad que nunca, la cita terminó siendo un mero tira y afloja sin resultados concretos


Berlín / E. La Voz

Toda Europa tenía el viernes la mirada fija en Berlín, que acogía la primera cumbre bilateral de Turquía y Alemania, en la que Merkel buscaba el respaldo que no tiene en su Gobierno. La expectación era máxima. Sin embargo, en un momento en que Berlín y Ankara debían mostrar más unidad que nunca, la cita terminó siendo un mero tira y afloja sin resultados concretos. «Del lado europeo hemos puesto los 3.000 millones de euros a disposición de Turkía. Así lo he vuelto a asegurar. El objetivo es generar proyectos para los refugiados que mejoren sus condiciones de vida», tranquilizaba Angela Merkel al primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, después de una ronda de consultas que se prolongó cuatro horas y estuvo plagada de formalismos.

El pasado noviembre, la Unión Europea prometió conceder al Ejecutivo turco esa suma para ayudarle a costear la manutención de demandantes de asilo, a cambio de que Ankara ayude a reducir el flujo de refugiados hacia Europa mediante un aumento de los controles fronterizos. Asimismo, Europa se comprometió a agilizar los trámites para que los ciudadanos turcos puedan viajar por la UE sin necesidad de visado. Con unos dos millones y medio de refugiados en su territorio, Turquía supone una de las principales puertas de acceso a Europa. Y Merkel, a quien le llueven las críticas internas contra su política de acogida, es consciente de que, sin la ayuda de Ankara, no podrá contener el flujo incesante de llegadas, que en el 2015 trajo a Alemania a 1,1 millones de demandantes de asilo.

Davutoglu, quien ya empezaba a dudar de que la UE fuera a cumplir su compromiso, aprovechó la ocasión para garantizar a la dama de hierro que no está sola en la búsqueda de soluciones para afrontar la crisis migratoria, y hasta se deshizo en elogios. «Merkel hizo un histórico gesto humanitario. Dentro de 50 o 60 años se verá que, gracias a esas dificultades de ahora, se salvaron muchas vidas», apuntó.

Ambos mandatarios también hablaron sobre la raíz del problema. «Tenemos que estar unidos contra el terrorismo. No podemos permitir que alcance sus sucios objetivos», subrayó Davutoglu en alusión al reciente atentado de Estambul.

«Ambos países han enviado una señal clara de que nos enfrentaremos al terrorismo, de que seguiremos intensificando la lucha contra Estado Islámico y de que lo haremos a través de acciones conjuntas», matizó Merkel. Eso sí, obviaron asuntos como la situación de los derechos humanos y la restricción a las libertades en Turquía, cuestiones que ahora parecen importar muy poco a la canciller aelemana, lo que le ha granjeado fuertes críticas de la oposición. «Queremos que Turquía vuelva a la senda de un Estado de derecho», denunció el líder de los Verdes, Cem Özdemir, en declaraciones al Die Welt.

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