Jean-Claude Juncker le lee la cartilla a Matteo Renzi

El primer ministro italiano arremetió en varias ocasiones con dureza contra la austeridad impuesta por Bruselas


roma / colpisa

A Matteo Renzi nadie le hace sombra en Italia. El primer ministro italiano se ha acostumbrado a vivir tranquilo: ejerce sin rivales un liderazgo casi absoluto en su formación política, el Partido Democrático, mientras que desde la oposición no hay apenas señales de peligro gracias al desmembramiento de la derecha tras la caída en desgracia de Berlusconi.

En su intento por exportar esta manera de ejercer con cierta soberbia la primacía política desde Roma hasta Bruselas, el joven jefe de Gobierno se ha topado con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a quien se le acabó ayer la paciencia y le dijo a Renzi que ya estaba bien de tocarle las narices. «Probablemente a finales de febrero visitaré Italia, porque la atmósfera entre Roma y la Comisión no es de las mejores», comentó Juncker. Olvidándose por un momento del tono diplomático, aseguró que Renzi «se equivoca al vilipendiar en todo momento» a la UE.

«No sé por qué lo hace. Italia no debería criticar demasiado a la Comisión, pues fuimos nosotros quienes introdujimos la flexibilidad en contra de la voluntad de algunos Estados miembros de los que muchos dicen que dominan Europa». Juncker afeó a Renzi el habitual tono agresivo que utiliza, algo que «no creo que resuelva las cosas». Incluso dijo que él también sentía «una gran irritación», pero prefería «guardársela en un bolsillo».

Las palabras del presidente de la Comisión Europea llegan después de que en varias ocasiones Renzi arremetiera con dureza contra la austeridad impuesta por Bruselas, intentando así conseguir más flexibilidad para las cuentas públicas italianas. Además de para ganar margen presupuestario, el joven político toscano trataba así de no dejar el terreno expedito a la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas, dos partidos de la oposición que tratan de ganar consensos con su discurso contrario a Bruselas.

La flexibilidad no es el único punto que chirría en la relación entre Italia y la Comisión. En Roma no ha gustado nada la propuesta de Bruselas de dedicar a la acogida de refugiados sirios e iraquíes que se encuentran en Turquía 3.000 millones de euros, de los que 1.000 millones provendrían de fondos comunitarios y el resto lo tendrían que poner los Estados miembros. Según Renzi, Bruselas debería afrontar todo el gasto. «Tengo dificultades para entender las reservas de Italia», se quejó Juncker. Sin embargo, el Gobierno francés también se ha mostrado crítico con la UE sobre esta propuesta y comparte la postura de Roma.

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