La cruzada de Arabia Saudí contra Irán llega a los precios del petróleo

La petrolera estatal árabe presiona a Teherán rebajando la factura del crudo a Europa


Amán / Corresponsal

En otro momento, la disputa entre dos potencias como Irán y Arabia Saudí abocaría a un aumento del precio del petróleo. Sin embargo, no solo el impacto ha sido moderado y manteniendo una tendencia a la baja por la superproducción mundial actual, sino que el reino saudí ha desafiado al mercado al rebajar la factura del crudo para Europa. No en vano se trata de dos poderíos regionales que luchan por el control político e ideológico de la región, sino que son dos importante productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Así que su rivalidad «contamina» todos los frentes.

Porque Irán, tras el levantamiento de sanciones que habilita el acuerdo nuclear con Estados Unidos, volverá a los mercados internacionales. Y lo hará con su capacidad máxima. Por tanto, no ha sorprendido que la petrolera estatal de su competidor, Saudi Aramco, anunciara el martes una rebaja de 60 céntimos por barril para el noroeste de Europa y de 20 céntimos a la Europa mediterránea en las exportaciones previstas para febrero. Eso sí. En el comunicado no se hace referencia a la ruptura de relaciones diplomáticas de Arabia Saudí con Irán desde el pasado domingo. Pero los analistas coinciden en que el objetivo saudí es menoscabar la competencia de su rival, que suministraba hasta un 16% de lo importando a países como España e Italia, antes del bloqueo de la Unión Europea.

Arabia Saudí mantiene que su distanciamiento se debe a la injerencia de Irán en la soberanía de los países árabes, especialmente, por no «evitar» los ataques a la embajada saudí en Teherán y a su consulado de la ciudad de Mashhad, que siguieron a la ejecución del líder religioso chií, Nimr al Nimr. Aunque la misma decapitación masiva de Riad, en la que murió Nimr con otros 46 presos el 2 de enero, ya fueron interpretadas como un desafío saudí con tintes confesionales entre la rama suní que lidera el reino petrolero y la chií que enarbola la República Islámica de Irán.

En realidad se trata de la lucha entre dos teocracias similares, pero el ala moderada que representa el presidente iraní, Hasan Rohaní, ha intentando superponerse a las voces fundamentalistas chiíes de venganza que podrían entorpecer el pacto nuclear. «No se responde a las críticas cortando cabezas. Espero que los países europeos que siempre reaccionan a temas relacionados con derechos humanos cumplan con su deber», declaró el iraní en relación a los motivos políticos que subyacen bajo la sentencia del saudí chií Nimr.

El martes otro país del Golfo, Kuwait, se unió a los aliados de Arabia Saudí y llamó a consultas a su embajador en Teherán en respuesta a las protestas contra instalaciones saudíes en Irán. No ha llegado a los niveles de Emiratos Árabes Unidos, que ha reducido su misión diplomática, y menos a los de Sudán o Baréin que las han cancelado. Este último, de mayoría chií dominada por una realeza suní, confirmó la suspensión de vuelos con Irán. Una guerra política disfrazada de motivos sectarios.

La ONU teme «consecuencias nefastas» en la guerra de Siria

El mediador de la ONU para Siria, el sueco-italiano Staffan de Mistura, inició el martes en Riad contactos con diplomáticos y miembros de la oposición siria para preparar la próxima reunión sobre el conflicto sirio prevista en enero. La misión de De Mistura, prevista desde hace días, tiene lugar en medio de la crisis entre Arabia Saudí y Teherán, dos países con intereses en la guerra civil siria. En su opinión, la crisis de los dos países es «preocupante» y puede tener «consecuencias nefastas en la región».

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